crítica de flamenco
Juan Tomás de la Molía y el disfrute de bailar
El bailaor gaditano presentó en el teatro Central su última obra dirigida por Manuel Liñán, 'Vertebrado'
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Vertebrado
- Baile: Juan Tomás de la Molía
- Cante: Manuel de la Nina y José El Pechuguita
- Guitarra: Jesús Rodríguez
- Dirección: Manuel Liñán
- Teatro Central Día 27 de noviembre de 2025
Toca a su fin el ciclo Andalucía·Flamenco con el que ha iniciado la programación el teatro Central, y este fin de semana es el último. 'Vertebrado' es la propuesta del bailaor Juan Tomás de la Molía, un gaditano nacido lejos del ... mar que ha presentado un espectáculo de flamenco sin fronteras que tiene un sólo fin: bailar es disfrutar.
Había temor por el acceso al teatro, porque a pocos metros la Cartuja se iba llenando de béticos y holandeses para el esperado partido internacional. Antes de llegar al Central un control policial impide el paso: 'vamos al teatro', y nos dejan pasar. El personal del teatro ha hablado con la policía y el Cecop porque se esperaban 400 personas para el flamenco y hay que evitar problemas de acceso. Y así será siempre que haya partido en la Cartuja y teatro en el Central.
En esta obra todos se lo pasan muy bien, porque desde el primer instante el público se da cuenta de que va a ver buen flamenco, pero con un planteamiento distinto al habitual. Y es que 'Vertebrado' tiene la dirección de escena de Manuel Liñán, el coreógrafo y bailaor granadino que ha triunfado con obras como 'Muerta de amor' o 'Viva', y que ha creado para esta propuesta de Juan Tomás de la Molía una dinámica muy parecida a la de su última obra, es decir, aquí no hay bailaor, guitarrista o cantaores, aquí hay artistas que pueden hacer de todo. Dicho y hecho.
Parece que Liñán tiene el don de descubrir figuras, en su actual elenco hay artistas como Alberto Sellés o Miguel Angel Heredia y ahora también Juan Tomás de la Molía. A eso se le llama olfato.
La bulería es el palo troncal de este espectáculo donde todo gira alrededor de la energía, el humor y sobre todo, la empatía entre los artistas, porque si ésta no existiera, 'Vertebrado' no podría salir igual. Al contrario de lo que se puede pensar, en vez de un sólo palo en el recorrido de la obra, parece que hay muchos y que se suceden uno tras otro, pero no, son bulerías, no hay otro. Así como María Moreno hizo un espectáculo sólo usando la soleá, Molía ha elegido la bulería, que se enraiza más con su forma de baile.
El espectáculo es coral, todos actúan. Sin apenas elementos, tan sólo cuatro sillas componen la escenografía por donde se van moviendo los artistas, se sientan, hacen compás todos juntos con el pie, se inclinan hacia el suelo y lo hacen con los nudillos, bailan juntos moviendo los pies mientras están sentados..., y también hablan, cuentan su vida, cómo se encontraron con la bulería, lo hacen Manuel de la Nina y Chupete, «cuando tenía nueve años, esa Paquera...», dicen.
Homenaje para abrir la obra a los grandes cantaores por bulerías, y ahí sale el grito firme y recio de La Paquera en la voz de Manuel de la Nina, y la bulería comienza su recorrido por sesenta y cinco minutos de baile, cante, toque, e incluso conversaciones llenas de humor y jaleos imposibles de creer que funcionen, como el 'viva el wifi', que exclama Chupete en medio de una de las múltiples bulerías. Humor y buen flamenco, una gozada.
Juan Tomás de la Molía es un joven que baila antiguo, para su baile, sabe darle matiz a los rapidísimos zapateados, remata a placer por donde y cómo quiere. Mueve sus brazos y sus manos con tan flamencura que no hay duda de que Molía disfruta bailando y se le nota, su cara transmite felicidad, y eso hace que el respetable que llenaba el Central, disfrute.
En esta obra coral todos están soberbios; Jesús Rodríguez borda su intervención e incluso termina bailando a requerimiento del cante; los cantaores pletóricos en sus diferentes tipos de bulería conforman un coro de trepidante compás. Y el bailaor, no sólo baila, sino que canta, actúa, y al final, para hacer el remate por todo lo alto, coge la guitarra y mientras la toca baila con ella, haciendo un dúo entre el zapateado y rasgueo. Una genialidad. Una obra que sin duda hace gozar al aficionado y acerca al flamenco a quien intenta asomarse.
El espectáculo levantó al público del Central con la sensación de haber pasado una hora de buen flamenco, de baile sin parar, con humor, una propuesta diferente protagonizada por cuatro artistas. La mano de Liñán no podía tener mejores instrumentos para crear 'Vertebrado'. Larga vida.
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