'Kurios', el espectáculo del Circo del Sol donde todo es posible que llegará en enero a Sevilla
Del 17 de enero al 1 de marzo, la carpa del Charco de la Pava recibirá a miles de espectadores para sumergirse en un viaje conducido por la imaginación
Asistimos en La Haya a una de las funciones de este gabinete de curiosidades en el que participan dos artistas españoles
El Circo del Sol amplía sus funciones en Sevilla: estos son los días que estará la Gran Carpa
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Iniciar sesión«Todo es posible», susurra el científico al abrir su maleta en los últimos compases de 'Kurios-Gabinete de Curiosidades'-, sin duda, uno de los espectáculos más originales del Circo del Sol, el número 35 de una producción que la compañía canadiense inició ... en 1984. Son más de cuatro décadas soñando despiertos, atónitos ante la capacidad técnica de sus artistas, emocionados con la belleza de su música, agradecidos por sacarnos la sonrisa, por conmovernos. Por la vuelta a la niñez, ese tiempo en el que la imaginación y la inocencia hacen realidad lo imposible. Tiene el Circo del Sol también la complicada tarea de innovar, de buscar elevadas conquistas, de sortear desafíos cada vez más increíbles, de narrar historias con un fondo y unas formas brillantes y distintas. Que parezcan fruto de la magia y no de la invención humana.
Sevilla viajará a este gabinete de curiosidades, predecesores de los museos y conocidos durante el Renacimiento como gabinetes de maravillas, el próximo enero. Y tiene billetes para una gira ampliada, como viene siendo habitual, porque esta ciudad responde con expectación y ventas la llegada de la gran familia de trapecistas, contorsionistas, malabaristas, acróbatas y clowns. Del 17 de enero al 1 de marzo de 2026, la carpa del Charco de la Pava será esa gran valija de la que saldrá, a lo largo de 100 minutos, un sinfín de maravillas. Medio centenar de artistas de numerosas nacionalidades acompañan al científico por este mundo de fantasía. El papel de maestro de ceremonias lo interpreta David Coll, uno de los españoles que figuran en el reparto. El otro es Bruno Esteban Pitarch, guitarra y banyo. Junto a ellos y Becky Williams, Senior Publicist de 'Kurios', un grupo de periodistas sevillanos han podido conocer recientemente en La Haya, en Países Bajos, los entresijos de esta apasionante trama, así como algunos secretos que solucionan la primera pregunta que se hace el equipo creativo del Circo del Sol ante cada reto: ¿Por qué no?
Guy Laliberté (uno de los fundadores de la compañía) y Jean-Francosis Bouchard son los supervisores creativos de este proyecto escrito y dirigido por Michel Laprise y que cuenta con un grupo de creadores formado por 17 personas. Todo está perfectamente engranado en el circo. Pese a su carácter nómada, las largas estancias en cada una de las ciudades favorecen que equipo artístico, técnico y logístico las 'habiten' más que la visiten. Y al revés, durante alrededor de tres meses en la mayoría de los casos, el público presume orgulloso de que en la carpa, junto a las banderas de Canadá, Quebec y el Circo del Sol, se encuentre izada la de su país.
«La característica principal de 'Kurios' es que es muy humano», cuenta Becky Williams durante la cena en la cantina del circo, minutos antes de que la función eche a andar. En este espacio, como en el salón de cada casa, es donde todos se reúnen para charlar o ver las eliminatorias de hockey, el mundial de fútbol o las Olimpiadas. Para alguien ajeno a este sector, cuesta entender esa relajación previa a un espectáculo mayúsculo. El ensayo es la clave. Y la perfección de un engranaje milimétricamente analizado.
Estrenado en 2014 en Montreal (con más de 3.000 representaciones en 40 ciudades), este 'Kurios' con aires futuristas incluye un número «nunca antes visto», defiende el actor. Se trata de la red de acrobacias, hasta la que llegaron por «un error» que ofreció como consecuencia una gran oportunidad. Inspirado en los mástiles de la carpa, esta estructura permite que los artistas hagan saltos de hasta 14 metros, impulsados a una velocidad que puede alcanzar los 65 kilómetros por hora. Un número de infarto que parecía que no iba a ser posible. «Solo porque algo no exista no significa que alguien no la pueda hacer realidad», insiste la senior publicist del espectáculo. «Queremos que la gente se vaya de aquí con ese sentimiento».
De crédulos y soñadores va esta propuesta de inspiración 'steampunk'. O lo que es lo mismo, subgénero de la ciencia ficción que bebe de la estética y tecnología del siglo XIX, especialmente la época victoriana. En este sentido, el vestuario es el principal ejemplo, pero también la propia escenografía, que evoca el comienzo de la era industrial. «Es como si Julio Verne se encontrara con Thomas Edison en una realidad alternativa», explica el escenógrafo Stéphane Roy.
Así, el espacio está dominado por dos estructuras o gabinetes: una explora el tema del sonido y la otra el de la electricidad. Ambos están unidos al arco principal, que domina el escenario. La abertura en el centro, al fondo, evoca la entrada de un túnel de ferrocarril a través de una montaña. La simbología del viaje a través de sus medios de transportes es una constante en este montaje. Son las 11.11 horas. En la numerología, está considerada como la llave que abre un portal a otra frecuencia. Es entonces cuando el científico consigue abrir la puerta a un mundo alternativo lleno de maravillas. Le acompaña un elenco de personajes de lo más variopinto liderado por el señor Microcosmos y su mente inconsciente, Cosmolito. Además, los curiosistanianos (habitantes de un país imaginario), o los Kurios, unos robots creados por el propio Científico a partir de restos de piezas recicladas merodean constantemente por el escenario. Por allí pasa también Klara, el telégrafo de lo invisible, y Nico, el hombre del acordeón, que se encarga de que todo esté en orden en esta caótica pero indiscutiblemente bella dimensión.
En este mundo paralelo se suceden unos números protagonizados por un temerario aviador (Rola Bola) que hace un ejercicio de equilibrio sobre una sorprendente estructura, unos gemelos siameses (Correas Aéreas) que realizan unas acrobacias sincronizadas de impresión, o unas criaturas submarinas danzando con unas piruetas de estilo callejero en la citada anteriormente red de acrobacias. Igual de espectacular es el número Banquine, con hasta 15 personas trazando en el aire dibujos imposibles, o el de la acróbata sosteniéndose sobre el manillar de una bicicleta aérea.
«Cada vez que ves este espectáculo descubres algo nuevo», insisten nuestros cicerones en La Haya. Y es que sí que es una proeza atender a la cantidad de estímulos que provienen del escenario, en el suelo y en las alturas, y entre las butacas. Tratar de averiguar el significado de cada uno de los cachivaches e inventos puestos a disposición de una historia en la que también tiene cabida la ternura y el humor (quedarán anestesiados con el teatro de manos y reirán con el cortejo de uno de los personajes a un espectador elegido al azar). También se dispone del metalenguaje con un número en el que un excéntrico maestro de ceremonias dirige un circo en miniatura con artistas invisibles. Así, en 'Kurios' se utilizan 464 elementos de utilería, el mayor número usado en cualquier show en la historia del Circo del Sol. Cualquier ayuda es bienvenida para convencernos de que todo es posible.
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