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El Tribunal Supremo condena el uso de rumores como noticias

Ana Rosa deberá indemnizar con 100.000 euros a Arancha del Sol y Finito de Córdoba

El Tribunal Supremo condena el uso de rumores como noticias
Ana Rosa Quintana - ángel de antonio
Actualizado
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El Tribunal Supremo volvió a dejar clara, en la sentencia conocida ayer del caso Arancha del Sol y Finito de Córdoba, la difícil convivencia de rumores y hechos. Lo dice en varias ocasiones Por ejemplo: «Es un hecho probado que solo se divulgaron rumores y la libertad de información no ampara la presentación de rumores como noticias, ni el informador puede ampararse en fuentes indeterminadas».

El Supremo ratificaba así la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, que había condenado a Cuarzo Producciones S.L., a Ana Rosa Quintana y a una de sus colaboradoras (Mayte Matallana) por «vulnerar el honor y la intimidad» de la actriz Arancha del Sol y de su marido, Juan Serrano Pineda (el torero Finito de Córdoba).

Los hechos denunciados ocurrieron en los programas del 7 y del 14 de febrero de 2005, cuando en «El programa de Ana Rosa» se informó sobre la presunta infidelidad del torero con «una morena muy guapa que vive aquí en Madrid». La Sala considera acertado que en los pasos anteriores en los tribunales prevalecieran los derechos al honor y la intimidad de los demandantes frente a la libertad de expresión e información. La productora Cuarzo, Ana Rosa Quintana y la colaboradora Mayte Matallanas deberán indemnizar a los demandantes con cien mil euros.

«Curiosidad morbosa»

En los fundamentos de derecho de la sentencia, cuyo ponente es el magistrado Francisco Marín Castán, se asegura que «la imputación de la infidelidad supone un desdoro no sólo para el pretendido autor, sino de igual manera para su cónyuge, al ver afectada su propia consideración, tanto si como consecuencia de ello es objeto de mofa como si lo es de conmiseración». Y se añade una afirmación que señala a un determinado tipo de crónica rosa: «La información divulgada carece de cualquier interés general, que no es lo mismo que el deseo de satisfacer la curiosidad morbosa de cierto sector de la audiencia».

Arancha del Sol, ahora de gira con la obra teatral «Brujas», aseguró ayer a ABC que «hubiera preferido que nada de esto hubiera pasado, pero estoy contenta porque parece que en televisión cualquiera puede decir cualquier cosa. Estoy a favor de la crónica social, pero no de la telebasura amparada en la libertad de expresión. Es posible que, a partir de esta sentencia, midan más lo que dicen en este tipo de programas».