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Amaia y los chicos de «SMS»


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Cuando se habla de Luis San Narciso, se recuerda que es el descubridor de Javier Cámara o Belén Rueda. Pero también de Amaia Salamanca. El director de casting ha fabricado el actual estrellato del cine y la televisión. Suyos (y de Globomedia) son los repartos de «7 vidas», «Aída» o «El internado», así como el vivero de «SMS. Sin miedo a soñar» (La Sexta, 2006-2007), serie que sirvió de escuela para la última generación. «La primera secuencia que Yon González y yo hicimos en nuestra vida fue juntos y en “SMS”», recuerda Amaia Salamanca, que no había recibido ninguna instrucción. Fue en Nueva York donde tomó clases de interpretación siendo ya una actriz conocida. Por supuesto, fue la Catalina de «Sin tetas no hay paraíso» (STNHP) la que la lanzó.

«Sannarcisos»

Amaia era cabeza de cartel de «SMS» y es la cabeza visible de los jóvenes que ahora triunfan. Con Yon González se ha reencontrado en «Gran Hotel» y con María Castro coincidió en STNHP. Otros «sannarcisos» de «SMS» son Mario Casas, Martín Rivas o María León, ganadora de la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián por «La voz dormida». En cine, Amaia ha hecho «Fuga de cerebros» (2009), «Tensión sexual no resuelta» (2010) o «Paranormal Xperience 3D», que se estrena el 28 de diciembre. Un tipo de películas que arrastra público a las salas porque su reparto es de televisivos. Amaia no ve por qué llama la atención: «A lo mejor es que antes estaba más diferenciado el mundo del cine, del teatro y el de la televisión. Pero es la misma profesión».

Es la gran estrella de nuestra televisión en los últimos años, signifique eso lo que signifique, porque o ha estado en la serie de moda (antes, STNHP; ahora, «Gran Hotel») o en la «tv movie» de la que todo el mundo hablaba. Es decir, en «Felipe y Letizia», uno de los grandes productos humorísticos de los últimos tiempos. Aunque «Gran Hotel» tiene sus puntos, como cuando los empleados/criados (¡españoles!) se sientan a cenar roastbeef y a tomar té.

La segunda temporada de la serie de Antena 3 seguirá hasta el verano. Sobre si durará muchas más no es algo que preocupe a su protagonista: «Yo pienso de aquí a veinte minutos. Ya se verá. Pero la serie todavía puede dar más de sí». De momento, tiene rodajes de diez horas de lunes a viernes, lo mismo en Santander que en Patones, de donde venía cuando hablé con ella durante uno de sus compromisos publicitarios: ser imagen de Kiehl’s en el 160 aniversario de la firma cosmética estadounidense, que quizá no tiraría de Mario Casas por muy famoso que sea. Lo cierto es que son los chicos quienes se llevan el griterío. Amaia lo empezó a comprobar en STNHP con la rendición del género femenino al Duque: «Las chicas son más histéricas. Gritan, te agarran. Cuando me ha venido un chico siempre ha sido tímido. Ellas van más a por todas». El fenómeno se da con Mario Casas, Yon González o Maxi Iglesias, con quien ha coincidido en «Paranormal Xperience 3-D». Da igual si a ella se le entiende mejor. A los chicos casi les basta con poner cara de intensos, quitarse la camiseta y abordar escenas pornográficamente sentimentaloides. Si las chicas no, los paparazzi sí siguen a Amaia, aquí o en Nueva York. Será porque no se considera una estrella o será porque tiene los pies en el suelo pero se lo toma con paciencia: «Lo llevo bien. Al principio lo llevaba peor pero me he ido adecuando. Entiendo que soy un personaje público y que ahora estoy en una serie de éxito. Lo entiendo pero, por otra parte, no hablo de mi vida privada».

El último capítulo de «Gran Hotel», el del beso, tuvo 3.562.000 espectadores y lideró su franja. Antes, el partido del Real Madrid contra el Dinamo de Zagreb había arrasado con 5.847.000. La semana pasada, «Gran Hotel» no se emitió. Precisamente porque habría coincidido con el España-Costa Rica. El fútbol sigue pudiendo con cualquier generación.