ES NOTICIA EN ABC

Los mil y un intentos por llamar la atención de Aramís Fuster, otro juguete roto de la televisión

La pitonisa catalana continúa su eterna batalla para no desaparecer de los platos televisivos

Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Hacía un tiempo que no veíamos a Aramís Fuster, la bruja que, en su día, visitó los platos de moda. La pitonisa regresó a «Sálvame» el pasado sábado. No lo hizo en la mejor de las condiciones. Su cara estaba cubierta con un tanga negro: «Lo necesito». «No te puedo tomar en serio con un tanga en el ojo», le decía Lydia Lozano, mientras que la pitonisa repetían que tenía cientos de años: «696 cumpliré el 31 de diciembre». Las peculiaridades de la vidente no terminaron ahí. Aramís Fuster también comentó que su madre fallecida le contestaba en catalán: «En mi casa pasaron cosas desagradables y por motivos políticos se dejó de hablar en catalán». ¿Cómo hablaba con ella? A través de un cuadro donde está retratada su madre. «¿Te acuerdas cuando te hacía cosquillas, mamica?», le dice la pitonisa a la imagen de su madre. «¿Que si me acuerdo? Me matabas a cosquillas, tonta», contesta ella misma en catalán. Fuster pregunta y ella misma responde.

La pitonisa ha recurrido a un sinfín de excusas para poder pasearse por los platós de televisión. La última fue su supuesta boda con Jesús Martínez, el que, según ella, «no está a su altura». La razón que expuso para rechazar al supuesto prometido que presentó en abril en «Sálvame Deluxe» sonaba más a excusa de adolescente que a verdad: «Cuando a ese hombre le vi la dentadura, se me cayeron los palos del sombrajo». El que parecía ser el motivo de alegría de Aramís Fuster tras un 2016 para olvidar, fue otra excusa más de la vidente.

La vimos pasear su amor por platós como el de «Cámbiame» en su edición Vip. Allí, Cristina fue la encargada de renovar su imagen. Su cambio de look ha dejado perplejos a todos, incluida a la propia protagonista que consiguió borrar la imagen estrambótica de la futuróloga. El nuevo look de Aramís Fuster con un corte de pelo muy corto, color caoba, y ataviada con un vestido rojo, gafas de sol traslúcidas y con una estola de piel. «¡Me habéis convertido en Concha Velasco!», exclamaba horrorizada.

Todo parecía que ese tal Jesús, que resultó ser «alguien que quería vivir a su costa», había hecho olvidar a Aramís Fuster el episodio que pasó el verano del año pasado en la unidad psiquiátrica del Hospital La Paz. La catalana tuvo que ser ingresada tras ser descubierta medio inconsciente en la habitación de un hotel en Madrid con contusiones en el cuello y la ingle. Aramís, desahuciada y sin dinero, fue a Telecinco para pedir ayuda. Tras ese intento, la vidente se acercó a un hotel que se encuentra en las inmediaciones de la cadena. Allí, suelen hospedarse los invitados de Mediaset. Aseguró tener una reserva que, obviamente no era real. La vidente merodeó por los alrededores hasta los servicios de emergencias llegaron en su ayuda, mientras sus familiares intentaban dar con ella.

Aramís Fuster había llegado a pasar noches en la calle y, eso que antes del ingreso médico, la vidente había trabajado como dómina de lujo, cobrando 300 euros por servicio. Sin embargo, este empleo no le duró mucho. Anna Solano, propietaria de la web de scorts, comentó que tuvo que despedirla porque no cumplía con los clientes. Sin ingresos económicos y sin un techo bajo el que dormir, la vidente se encontraba bajo una gran presión. Como consecuencia, llegó este vídeo de más de ocho minutos.

En él, Aramís Fuster aseguraba que se trataba de dos cosas: «de principio o de final, es decir, de despedida». Reflexionaba sobre si aquellos que verían el vídeo lo entendería o no y les prometía que lo harían pronto.

Cegada por la fama

Lamentablemente, Fuster ha conseguido convertirse en Pedro de la fábula del lobo. Cualquier noticia que llegaba, y llega, con la bruja como protagonista suscita cierto reparo porque no es la primera vez que intentaba llamar la atención con un intento de suicidio. Hace unos años, un reportero de «Aquí hay tomate» fue hasta la casa de una de las brujas más conocidas de la pequeña pantalla. Estaba preocupado por su salud. Fue entonces cuando Aramís Fuster le aseguró que había tomado 70 pastillas y se había administrado varias inyecciones de insulina porque quería terminar con su vida. ¿Qué hubieses hecho tú? Probablemente lo mismo que hizo este reportero: llamar a la Policía y a los servicios médicos.

No. Esta tampoco era la primera vez que Aramís Fuster intentaba mantenerse en el punto de mira de las televisiones con historias tan macabras como esta. Había fingido desmayos, había acusado a un exmarido de maltratador e, incluso, había asegurado tener una relación con el comentarista de Eurovisión, José Luis Uribarri.

¿De dónde sale?

Aramís Fuster es conocida por participar en programas como «Crónicas Marcianas» o «Moros y Cristianas». Años después continúo su gira por los platos de «Sálvame Golfo» y «Sálvame Deluxe». Las apariciones de esta estrambótica bruja son un seguro de aumento de audiencia. Pese a que tiene su propia consulta, creemos que le sale más rentable a las cadenas que a ella mismo. A continuación, os dejamos los mejores momentos de Aramís Fuster: