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La vida del asesino de la catana, casi veinte años después del crimen

Dmax se adentra en el género del true crime con el documental «Yo fui un asesino», sobre José Rabadán

José Rabadán, el asesino de la catana
José Rabadán, el asesino de la catana - DMAX
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«Un día de mi vida es levantarme por la mañana, despertar a mi hija con mi mujer, desayunar juntos, acudir a casa de amigos y familiares, una vida normal. Me llamo José Rabadán Pardo y maté a mis padres y a mi hermana con una catana cuando tenía 16 años». Así comienza «Yo fui un asesino», una producción documental elaborada por Dmax y Cuarzo que llegará en noviembre al canal y plantea si un asesino como el criminal de la catana, que conmocionó España con su terrible asesinato, puede rehabilitarse y vivir en sociedad.

Hoy, José Rabadán tiene hoy 34 años, está casado, tiene una hija de 3 años y trabaja como bróker de Bolsa. Una vida normal para un hombre aparentemente normal que, cuando era solo un adolescente, asesinó con una catana a sus padres y su hermana pequeña de 9 años, destrozando a una familia y sacudiendo a todo un país.

Casi veinte años después del trágico suceso, este documental reconstruye el perfil del joven asesino para tratar de averiguar por qué planeó y ejecutó a sangre fría este crimen. Para ello, «Yo fui un asesino» contará con el testimonio del propio parricida, que mostrará su rostro por primera vez desde su internamiento, primero en prisión y posteriormente en centros de menores en los que pasó la mayor parte de su condena.

Al alegato del propio Rabadán, se suman los testimonios de familiares, amigos y vecinos de la familia; policías y periodistas que investigaron y siguieron el caso; psiquiatras que trataron a Rabadán; sus abogados; los pastores de la iglesia evangelista a la que se unió José al salir del centro de menores; y el Defensor del Menor y coautor de la Ley del Menor de 2001, Javier Urra. El objetivo, explica la cadena, es crear un relato riguroso y objetivo sobre el crimen y su posterior juicio.

El parricidio del «asesino de la catana» fue el primer caso de delito grave cometido por un menor de edad en España tras la entrada en vigor de la Ley del Menor. Tras confesar su autoría, y tras un breve paso por prisión, José Rabadán fue condenado por un juez a pasar seis años en un centro de menores y otros dos en régimen de libertad vigilada. Una sentencia que estuvo rodeada de polémica al dictarse en un juicio de 30 minutos de duración en el que fue clave un único informe psiquiátrico que pudo servir como atenuante de la condena.