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Mi vida con 300 kilos: ¿Qué pasó después? Los ataques de ira de Michael que acabaron costándole un dedo a su mujer

En «Mi vida con 300 kilos: ¿Qué pasó después?» siguen la pista de las personas que intentaron perder peso en el programa

DKISS
Actualizado
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En cada capítulo de «Mi vida con 300 kilos» el equipo del programa sigue durante un año la vida de una persona con obesidad mórbida mientras trata de reducir su peso a niveles saludables. Dada la extrema obesidad de los afectados muchas veces es necesario recurrir a procedimientos quirúrgicos, generalmente a un bypass gástrico.

Ahora DKISS emite también «Mi vida con 300 kilos: ¿qué pasó después?», en el que vuelven a visitar a esas personas para comprobar cómo ha progresado su recuperación después de que las cámaras se marchasen de su lado. No se trata solamente de ver si han seguido adelgazando, sino también animarles a que cambien de hábitos y su misma actitud hacia la vida. No todos han cambiado a mejor, pues no son pocos los que han vuelto a comer mal y a ganar peso.

En el capítulo emitido este jueves, el cuarto de la cuarta temporada de «Mi vida con 300 kilos: ¿qué pasó después?» se contó la historia de Michael, un hombre que pesaba 285 kilos cuando fue por primera vez al programa. Como él mismo reconocía, «solo pienso en comer y cuando tengo hambre da igual lo que sienta o lo que piense en cambiar, porque no puedo reprimirme». Roni, su mujer, dijo además que en ocasiones, cuando no consigue satisfacer su apetito, Michael es agresivo: «Tengo que asegurarme de que Michael consigue lo que quiere comer cuando quiere, porque sino se enfada muchísimo».

«Tengo mis pequeños arrebatos», reconoce el afectado, «a veces Roni hace comida más sana y yo me enfado». No obstante, con la ayuda del programa Michael decidió cambiar y en solamente dos meses consiguió perder 38 kilos. De este modo, el doctor autorizó a someterle a una operación de pérdida de peso. Pese a haberse atrevido a dar ese paso, su madre se queja de que la agresividad no ha remitido.

En una de sus visitas al doctor, la esposa de Michael aparece con una mano vendada y le cuenta al médico lo sucedido: «El viernes tuvimos una fuerte discusión y él se metió en el baño. Se puso a gritar y a insultar. Yo abrí la puerta de un empujón y él la cerró con tanta fuerza que me arrancó un dedo». El médico no daba crédito a lo que oía.

Y es que el carácter de Michael es irascible y muy tenso. Cualquier cosa que altere sus planes o que le exija dar algo de sí le pone nervioso y en cualquier momento puede estallar. Con esa excusa nunca ayuda a nada en casa. «Me gustaría que Michael se levantase y nos ayudase, pero tiene que cuidarse primero», dice Roni, «estoy cansada de esta situación pero no puedo decirle nada porque es fuerte y está luchando por salir adelante».

Pese a no poder echar una mano en tareas domésticas, lo que sí hace con mucha frecuencia es reñir a su mujer y a sus hijos cuando no hacen las cosas como él quisiera. Esto es una fuente constante de discusiones en su casa, lo que hace muy difícil la convivencia con él. Al final, Michael se compromete a cambiar su actitud, sus hábitos y a seguir el tratamiento necesario para perder peso.