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La trágica historia de Christine Chubbuck, la primera persona que se suicidó en directo

«De acuerdo con la política de Canal 40, empeñado en ofrecerles a todo color lo último en sangre y entrañas, están ustedes a punto de presenciar una primicia: un intento de suicidio en directo», dijo la joven de 29 años antes de apretar el gatillo de su revólver. Se cumplen 45 años del suceso

Christine Chubbuck durante su programa en Canal 40
Christine Chubbuck durante su programa en Canal 40
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Todo parecía normal ese 15 de julio de 1974. El Suncoast Digest, un programa televisivo de variedades que emitía en Sarasota, Florida, amaneció con su parte diario de noticias sensacionalistas. Atracos, agresiones... Christine Chubbuck, la joven periodista de 29 años que conducía la emisión, anunció al equipo que ese día el programa sería diferente. Pero nadie sabía hasta qué habría de serlo.

De repente, entre el parte de noticias locales, un fallo técnico impide que se vean las imágenes de un tiroteo sobre el que se estaba informando. «Esa película no va a rodar», dijo. Fue entonces cuando Chubbick bajo la cabeza, leyó el guión que tenía sobre la mesa y miró a cámara: «De acuerdo con la política de Canal 40, empeñado en ofrecerles a todo color lo último en sangre y entrañas, están ustedes a punto de presenciar una primicia: un intento de suicidio en directo».

Acto seguido, la joven periodista cogió un revólver Smith & Wesson calibre 38, se apuntó a la nuca y disparó. Su cabeza cayó hacia delante y la televisión dio paso a un fundido a negro. Chubbuck fue trasladada al hospital, donde murió quince horas después. Nadie, salvo los que estaban conectados a la televisión en ese momento, pudieron ver el primer suicidio televisado, del que hace unos días se han cumplido 45 años.

Más tarde se descubrió que la joven tenía depresión, había estado yendo a un psiquiatra que había descartado sus tendencias suicidas y vivía con su familia, con los únicos que sentía que conectaba. Según declaró su madre a la Policía, Christine Chubbuck, enamorada de un compañero de la redacción que la rechazó por otra reportera, sentía que no encajaba. En más de una ocasión, la joven presentadora de Suncoast Digest había incluso bromeado sobre su virginidad, llamándose a sí misma «Pristine Buttocks» (nalgas vírgenes).

La gente no se creía lo que había sucedido. El director, después de cortar la señal, corrió hacia el lugar donde se encontraba Christine Chubbuck. Al principio quiso pensar que era todo una broma, pero se percató de que era real cuando vio la sangre brotar de su nariz y boca mientras su cuerpo temblaba.

Según Esquire, el guión de los informativos que la misma Christine Chubbuck había escrito ese día, de forma inusual, vaticinaba el suceso. De forma profética, se podía leer cómo la periodista informaba, en tercera persona, del suicidio de una joven presentadora de una televisión local, que después de dispararse en la nuca era trasladada al hospital, donde moría once horas después. Solo falló en el lapsus de tiempo.