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«Todos podemos ser manipuladores»

«Todos podemos ser manipuladores»
PATRICIA PÉREZ MATEOS | MADRID
Actualizado
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-¿Qué le decidió a aceptar este papel?

-Lo decidí desde el momento en que leí el guión que me dio la productora. Uno de los temas que más me ha interesado en la vida ha sido el debate entre ley y justicia, y eso está muy presente en el proyecto. La trama es muy cautivadora porque hay algo de «thriller» en toda la historia que te engancha y, por último, el personaje que me planteaban era realmente rico.

-¿Cómo es su personaje?

-Una mujer muy especial, que ama su trabajo y con todas las facetas: madre, esposa, profesional. Lo tiene todo, llena de contradicciones, de partes sensibles y de una dureza enorme. Me permitía hacer un trabajo actoral de esos que dices: «Esto si me sale bien es para chuparse los dedos».

-¿Se identifica con Rosa Ballester?

-Hay cosas de ella que me producen admiración. La gente que ama su trabajo y pelea por conseguir lo que quiere me fascina. Hay cosas con las que no me identifico, pero cualquier actor mínimamente consciente sabe que todo lo bueno y lo malo de un ser humano lo llevamos dentro y hay que ponerlo en juego a la hora de construir un personaje. Rosa tiene cosas que no son demasiado bonitas y las tenemos cualquiera, hay que tener la valentía de ponerlo al servicio del personaje.

-Usted encarna a una juez implacable, manipuladora, ¿piensa que la justicia está por encima del bien y del mal?

-La verdad está por encima del bien y del mal, y acaba saliendo siempre. Con respecto a lo de ser manipulador, todos lo podemos ser en un momento dado. Esta mujer es un ser humano con toda la complejidad de cualquier ser humano.

-La debilidad de la juez es su familia, ¿debilidad o fortaleza?

-Es su pilar fundamental. Eso nos sirve a todos, los afectos se convierten en el motor de nuestras vidas y van más allá de casi todo. Ella tiene sus afectos puestos en su familia y eso es fundamental, es lo que le da valor y fuerza para seguir, más allá de que su trabajo le apasione.

-¿Es duro hacer de dura?

-Es divertido hacer un personaje que entra en una habitación y todo el mundo se cuadra, eso en la vida no lo consigues.

-¿Qué faceta de su papel le gusta más: la madre o la juez?

-No tiene sentido una sin la otra.

-Se dio a conocer por su papel en «Siete vidas». Posiblemente su rival en franja horaria sea Gonzalo de Castro, su marido en aquella serie. ¿Qué le parece?

-Nunca sentiré que Gonzalo es un competidor. Este trabajo que hacemos da estas situaciones constantemente, en una serie o en una obra de teatro o en una película somos amantes y pasado mañana seremos enemigos. Le deseo lo mejor a «Doctor Mateo» y, por supuesto, a «Acusados».

-Los datos de audiencia son importantes y «Sin tetas no hay paraíso» ha dejado el listón muy alto. ¿Le preocupa?

-¡Claro que importa la audiencia, cómo no va a importar! Eso está claro. Pero no hay mayor satisfacción que hacer bien un trabajo. Y cuando algo está bien hecho siempre, de alguna manera, tiene recompensa.

-¿Cómo es un día de rodaje en la vida de Blanca Portillo?

-Es un día súper divertido porque, a pesar de que son secuencias duras y un ritmo de trabajo complicado, nos lo pasamos fenomenal.

-¿Cómo se prepara los papeles?

-Con devoción. Estudio mucho, les doy muchas vueltas, intento buscarles todos los matices posibles. Empiezo analizando qué es lo que no tengo en común con ellos para ver hasta qué punto soy capaz de sacar de mí lo que ellos necesitan. Soy muy exigente.

-Encabeza un reparto de lujo, ¿cómo es la relación de compañeros?

-Me siento una persona afortunada. Hay muchos de los compañeros con los que ya había tenido el gusto de trabajar y nos habíamos entendido muy bien. Como Helio Pedregal, por ejemplo, con quien he estado haciendo un año y pico una obra de teatro y ahora podemos encontrarnos de nuevo. O José Coronado, con quien hice teatro. Otros a los que no conocía y he descubierto, como es el caso de Daniel Grao, que es una de las cosas más bonitas que me ha pasado en esta serie, porque es un actor impecable y una persona excelente, y cuando las dos cosas van unidas es una bomba. Silvia Abascal, a quien había dirigido pero no había podido trabajar con ella.

-Es una actriz polifacética, ¿dónde se siente más cómoda: cine, teatro, televisión?

-Me siento bien en cualquier sitio donde me entusiasme lo que hago. Pero hay uno al que no renunciaría: el teatro.

-¿Qué más le atrae: drama o comedia?

-Ninguna de las dos. La comedia y el drama van siempre de la mano para que cuajen.

-Se ha lanzado a la dirección, ¿qué siente al otro lado?

-Se aprende. Cuando tienes mucha información sobre lo que es estar a este lado de la frontera y te pasas al otro, te das cuenta de la cantidad de cosas que un director tiene que manejar.