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Got Talent La final de «Got Talent», desde plató: El corazón vence a los músculos

Los canarios Murga Zeta Zeta se llevaron el primer puesto con un espectáculo que denunciaba la soledad de los mayores y la violencia machista

Los finalistas de la cuarta edición de «Got Talent»
Los finalistas de la cuarta edición de «Got Talent» - TELECINCO
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Nada más empezar la gala final de «Got Talent» Risto Mejide, sin torcer el gesto, soltó una de esas bravatas con las que le gusta epatar al público: «Esta noche son las elecciones de verdad, lo de ayer fue solo un ensayo. Hoy España decide, y debe ser consciente de la responsabilidad que eso conlleva». La España del mando a distancia, aun resacosa y sofocada por la deliberación dominical, tenía en sus manos elegir a quién premiar con 25.000 euros y el membrete de «ganador de Got Talent», que luce muy bien en el currículum si quieres que te dejen actuar en las fiestas del pueblo.

El talent show de Telecinco tiene un carácter circense, casi de bestiario humano, que lo vuelve un programa mucho más ágil y llevadero que los concursos musicales o culinarios. A las siete de la tarde, por los pasillos del plató de Mediaset en Villaviciosa de Odón ya pululaban individuos disfrazados de marineros barbudos, cubiertos de pósits, con trajes de lentejuelas, pelos de colores...Solo doce espectáculos entre cientos sobrevivieron a la purga del jurado y se ganaron un puesto en la final, dejando así a huevo el topicazo de la noche: «Ya habéis ganado solo por llegar hasta aquí».

«Me han pedido que para la final sea más yo mismo», explicaba antes de la gala Juan Sanjuan, uno de los aspirantes que más cerca estuvo de llevarse el primer puesto. A la camerunesa Cynthia Zebaze le costaba estarse quieta y solo decía que quería el dinero del premio «para ayudar a mi hija y a mi familia». Los jueces hacían balance de la temporada: «Creo que "Got Talent" es uno de los programas más divertidos», sacaba pecho Risto, la alegría del jurado, «y es un programa muy de verdad, porque todo lo que se ve pasa realmente». Paz Padilla contaba que «Got Talent» es «como el Circo del Sol, pero viendo todos los espectáculos gratis».

La primera actuación fue la de QDS Crew, un grupo de baile que abrió la noche con un número enérgico y explosivo, tan espectacular como falto de espíritu. «Se me agotan los adjetivos» los elogió Risto, que tuvo una noche lacónica y monosilábica. Tomó el relevo Sanjuan que, acompañado de un piano y con un juego de luces tenues, demostró un poderío vocal y una pasión artística fuera de lo común. El público estaba entregado, claro, pero no tanto a los artistas como al animador de plató que dirigía la comparse: «Vamos a sudar un poquito y a entregarnos a la dinámica de gritar y aplaudir».

Los bailarines coreanos ArtGee reconocían que los 25.000 euros les servirían para costear los gastos de venir a España a concursar. Su número, una ocurrente coreografía con moraleja ecologista, dejó frío al jurado y van a tener que pagar los costes de su bolsillo. Un poco más adelante saltaron a la palestra Dúo Flame, una pareja de acróbatas ucranianos que firmaron una actuación hipnótica que cautivó al público, y eso le puso en bandeja a Risto otro de sus exabruptos antipopulistas: «Me ha parecido soporífero».

El único número que agitó las gradas y puso a bailar a los asistentes fue el de los jóvenes Doo Wap con su frenética versión de los míticos bailes de «Grease». Mas parece que a los espectadores de «Got Talent» lo que les gusta es que les agiten el corazón y no los músculos o las caderas. Eso puede explicar por qué acabó ganando Murga Zeta Zeta, un grupo de 59 canarios que aprovechan su visibilidad en el escenario para concienciar sobre diversos temas sociales. Cantando a coro denunciaron la soledad de las personas mayores y la violencia machista, y el espectáculo se vio resaltado por su estética moderna y un tanto tenebrosa. No fueron los favoritos de ninguno de los cuatro jueces, pero en la final quien decide es el público. Risto elogió su actuación, pero en términos más moralistas que musicales: «Yo os pondría todos los días la televisión pública para que dieseis este tipo de mensajes».

El premio no les va a dar mucho para a los canarios. De los 25.000 euros Hacienda se queda 4.750, un 19%, quedándoles 20.250 a repartir, es decir, 343 euros por barba. «Una parte de este dinero lo vamos a invertir en nuestros disfraces, que son muy caros», explicaban eufóricos, «y el resto lo vamos a donar a varias oenegés y asociaciones de maltrato animal, donante de órganos y todo lo que se pueda». Contaron también que cuando se apuntaron a "Got Talent" solo buscaban dar a conocer las murgas, un género musical característico del carnaval canario, y que «nunca pensamos en llegar a la final, mucho menos ganar». La España del mando a distancia es impredecible.