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First Dates La situación más bochornosa durante una cita: «Pensé en cambiarme de mesa»

A Cristopher se le cayó un poco de comida de la boca y fue a parar junto a la mano de Laura

CUATRO
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«First Dates» empezó con fuerza este jueves. Llegó en primer lugar Laura, una estudiante barcelonesa que se definió como una persona «diferente a los demás». Le daba igual quedar con un chico o con una chica, pero buscaba a alguien «que no sea paradito, porque me aburro».

Su pareja fue Cristopher, un almeriense de 23 años que se dedica a grabar «cortos, publicidad, cosas de videojuegios, algo de cine para adultos y también tengo una productora». Las primeras impresiones fueron muy divergentes. A él le agradó mucho el aspecto de Laura, pero ella no quedó nada satisfecha con su pareja.

Se sentaron a hablar y el almeriense le pidió a Laura que le contase «cosas aleatorias de ti». Ella empezó contándole que tenía «una rata, que es calva y se llama Pepillo». Cristopher le explicó a qué se dedicaba y ella, en el confesionario, comentó que se había «quedado con la cara, y sé que no está haciendo vídeos del Fortnite o para adultos. Para nada, eso no me lo he creído».

El almeriense quiso saber a qué se dedicaba ella, y ella contestó seca: «Tanatopraxia». Cristopher no sabía qué era eso y le pidió que se lo explicase: «Pues recomponer y maquillar muertos». Él, entre risas, no sabía muy bien cómo encajar eso: «¿Y por qué lo haces?, ¿por vocación?». Laura respondió que lo hacía porque le «gusta y cobro mucha pasta». Cristopher se sintió atraído, pues aseguró que le gustaban mucho «las personalidades fuertes».

Para reanudar la charla él le contó riéndose que, cuando tenía 18 años, le atropelló un coche: «Estuve tres minutos muerto y dos meses sin poder andar. Sigo lleno de cicatrices». Pero a Laura no se la veía muy entusiasmada con sus historias: «Me quiere dar pena, y si camina raro me voy a reír». Esto último se lo dejó claro a Cristopher sin cortarse: «Si andas raro me descojono viva».

Él intentó remontar la cita preguntándole por sus aficiones, pero ella siguió sin querer abrirse: «Pues yo qué sé, pues salir de fiesta, ¿qué coño son aficiones?». De pronto, a él se le cayó de la boca un spaguetti que fue a parar junto a la mano de Laura. «"No puede ser", me dije», recordó Laura en el confesionario, «pensé "cambiadme la cita". Me iba a ir a comer a la mesa de al lado». Él, avergonzado, cogió el spaguetti y se disculpó.

Luego se pusieron a hablar sobre música y luego sobre su pasado amoroso. Laura le explicó que solamente había tenido una pareja, «pero fue en una época en la que tuvo muchos problemas de depresión y bulimia». El final de la cena fue algo más animado, pero ella no cedió ni un milímetro a la hora de la verdad: «Hay muchas cosas en la cita que no me han cuadrado».