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Sálvame Kiko Hernández humilla a Lydia Lozano mandándola a comprar embutido

El colaborador mandó a su compañera a un supermercado para que el público merendara

La triste historia de una colaboradora de «Sálvame»: «Me llaman basta, grosera, aberración...»

Kiko Hernández observando como Lydia Lozano regresa del supermercado con el embutido
Kiko Hernández observando como Lydia Lozano regresa del supermercado con el embutido - MEDIASET ESPAÑA
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En «Sálvame» están acostumbrados que sucedan cosas inesperadas. La pasada semana, y para celebrar la forma en la que Isabel Pantoja mangoneaba a su antojo a Chelo García Cortés, el programa creó una peluca que emulaba los poderes que parecía tener la tonadillera sobre la periodista. Esta fue asignada Kiko Hernández, que no dudó ni un segundo en empezar a controlar a la que es objeto de todas sus venganzas: Lydia Lozano.

«Puedes pedir lo que te de la gana y la otra persona lo tiene que hacer, con el único límite de la legalidad. Puedes darle órdenes a tu "cherlódormo" cuando escuches la señal», decían las instrucciones que recibió Hernández para que Lozano quisiera cumpliera sus deseos. A pesar de que las normas eran muy claras, la colaboradora no estaba muy por la labor de seguirlas. La colaboradora, sabiendo cómo se las suele gastar Hernández, empezó a protestar antes de que le asignara una tarea a realizar. «No voy a salir de las instalaciones de Telecinco», decía Lozano una y otra vez.

Ante este desplante, Kiko Hernández comenzó a regañar a su nueva sirvienta: «Chelo no pondría pegas a nada», le recriminó, para, acto seguir, comenzar con sus instrucciones. «Lydia, cariño, hoy he venido en coche y lo he dejado en el parking que hay al lado de Telecinco. Creo que me he dejado la mochila dentro. ¿Puedes ir a por ella? Con esta llave se abre. Como te dejes el coche abierto te voy a dar la tarde mártir», le dijo Hernández a su compañera, haciéndole acto de entrega de las llaves de su vehículo.

Al ver la cara de pocos amigos de Lydia Lozano, Hernández empezó a recrudecer la tarea poco a poco antes de que su compañera partiera hacia su coche. «Pues ahora vas a ir al supermercado y vas a traerme unas pipas saladas, que sabes que me gusta a partir de las 6 de la tarde». Poco después, subió un poco más la apuesta. «Mira lo que voy a hacer para que luego me llamen agarrado. Te voy a dar 20 euros para que nos compres cosas en el supermercado para los compañeros, el director y los colaboradores. Compra helado, chocolate... lo que quieran».

Pero lo más duro para Lydia Lozano llegó pocos segundos después. No solo tenía que buscar en el coche de su compañero de «Sálvame», comprarle pipas saladas y algo para que el resto de compañeros comieran, sino que le encargó comprar embutido para todo el público. «Cuidado ,que estoy generoso. Te doy otros 20 euros para que compres embutidos para nuestro público», le anunciaba Hernández a una Lozano que estaba pensando en bajarse de los tacones que llevaba y calzarse las deportivas para cumplir con los recados.

A su vuelta, Lydia Lozano depositó las bolsas en las que llevaba la compra, y le avisó a Hernández de que no encontró la mochila dentro de su coche. «Si, si lo sabía. Era para que te dieras un paseo», le dijo riéndose. Pero para Hernández, Lozano todavía tenía una misión más por cumplir: «A ver Lydia, ahora te pones en una mesita de ahí y, con platos de plástico, vas preparando platos con el fiambre a modo de catering para todo el público, que no se merecen menos». Acto seguido, Lydia Lozano comenzó a colocar las viandas como su compañero le había pedido, para que el público pudiera degustar todo lo que la colaboradora había comprado para ellos.