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RUTINAS

Una conexión telefónica con el Capullo de Jerez, un reportaje de Ortega Cano, que ahora está en el Camino de Santiago y que también va camino de hacer algo grande con el tema del luto de Rocío Jurado

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Una conexión telefónica con el Capullo de Jerez, un reportaje de Ortega Cano, que ahora está en el Camino de Santiago y que también va camino de hacer algo grande con el tema del luto de Rocío Jurado, que se le está yendo de las manos, un retrato de Igor Yebra en su estudio, una receta de cocina -fingers de gallina de Guinea rebozados con crujiente de kikos y corn-flakes, acompañados de arroz basmati aromatizado con curry; «a nivel doméstico», dice el mozo-, el debut rosa de Amalia S. Sampedro -«me gusta Cayetano, pero me pone más la cosa chulesca y canalla de Fran», dicho esto entre salivazos y calenturas-, un mercadillo de tonos telefónicos de Bisbal, quién lo iba a decir, una entrevista pasada de fecha con la modelo Martina Klein, un decorado de molde, una breve sección de periodismo científico, un historia humana de Lating Kings, una sintonía mecedora, una mesa de actualidad como la de la Campos y la consagración de Gonzalo Miró como azafato de plató. Dijo el muchacho, en la declaración de intenciones editoriales con que se abrió el programa, que en «Las mañanas de la Cuatro» no va a haber «famosos de medio pelo». Para eso está ya él: en todas partes cuecen habas y, por alusiones o herencias, tienen una Belén Esteban.

Concha García Campoy ha debutado en la emisora de Tres Cantos con un magazín al uso y, en función de su perfil profesional, bastante previsible, lo que tampoco esque sea malo del todo; normal, templado, liso, de paisano y carril, casi de sobre, como una sopa sin hueso. No sólo las formas y las costuras del programa siguen la moda más accesible de los grandes almacenes televisivos, sino que sus contenidos son sota, caballo y rey, figuras de una baraja de rutinas que la pantalla despliega, sin ganar ninguna partida, para seguir jugando en una mesita apartada y en la que no se llegan a cruzar apuestas. Prudencia y cinquillo en un local de strip poker. Está la tele de una manera que pasar el rato, sin más, sin menos, no está del todo más visto. Hemos llegado muy lejos: como en los concursos de preguntas y respuestas, lo correcto tiene premio.

PARRILLADA MIXTA

JESÚS LILLO