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Ana Rosa da voz al presunto asesino de Laura Luelmo al tiempo que la acusan de sensacionalismo y falta de rigor

El Consejo Audiovisual de Andalucía constata que tanto la persentadora de Telecino como Susanna Griso cayeron en faltas de rigor y sensacionalismo al cubrir otro caso mediático, la muerte del pequeño Julen

Ana Rosa, durante la cobertura del rescate de Julen que critica el Consejo Audiovisual de Andalucía
Ana Rosa, durante la cobertura del rescate de Julen que critica el Consejo Audiovisual de Andalucía - t5
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El Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA) ha constatado que los canales de televisión que más tiempo dedicaron al rescate del niño Julen, que fue encontrado muerto tras caer a un pozo en Totalán (Málaga), incurrieron en mayores faltas de rigor y sensacionalismo. Malas prácticas en las que incurrieron las reinas de la mañana, Ana Rosa (Telecinco) y Susanna Griso (Antena 3), para mantener una tensión pseudoinformativa cuando no había novedades y con la intención de mantener el dramatismo: utilización de música y efectos sonoros, conexiones en directo sin novedad informativa, reiteración de imágenes y entrevistas sin valor noticioso.

La falta de valor noticioso no implica que ese sensacionalismo fuera rentable en términos de audiencia, ya que cuando hay una tragedia de ese tipo los audímetros se disparan. Por eso, esas prácticas se han seguido utilizando con otros hechos escabrosos acaecidos en nuestro país, como el asesinato de Laura Luelmo, del que las mañanas siguen sacando «rentabilidad» con acciones cuanto menos cuestionables. La última ocurrió hace un par de días en el programa de Ana Rosa: Telecinco dio voz al acusado del asesinato, Bernardo Montoya, y leía una carta íntegra en la que negaba los hechos por los que la Justicia determinó su ingreso en prisión preventiva.

«Le dije que no se preocupase, que yo me comía este marrón por ella. Se me abrazó llorando y volví a darle dinero. –explica Montoya en la misiva– La casa donde vivía Laura fue mía antes de vivir ella allí. Mi padre vendió esa casa, pero yo no sabía que la ocupaba Laura hasta ese trágico día. Mientras yo estaba fuera de mi casa, avivando el fuego, sentí el ruido de una puerta y vi salir por primera vez a Laura, caminando hacia donde yo estaba. Pasaron de 10 a 15 minutos y ella regresó. Cuando llegó a mi altura yo, sanamente, le dije que no le había costado encontrar la tienda. Ella dio un pequeño suspiro y me dio las gracias», se pudo leer en el programa.

Cobertura excesiva

Según un informe elaborado por el CAA sobre la cobertura del caso Julen, extrapolable a otro tipo de sucesos, se determina que las principales televisiones hicieron del rescate de Julen el pasado enero acaparó el 14 % de todo el tiempo de sus emisiones, entre las que destaca los resultados de Telecinco, que fue con diferencia el canal que más horas dedicó a abordar este asunto de forma trasversal, con más de un 21 % de todas sus emisiones, seguida a distancia de Canal Sur TV (15,4 %), Antena3 (12,7 %), La Sexta (11,7 %) y La1 (9,6 %).

Entre el 13 y el 27 de enero TVE1, Canal Sur, Cuatro, La Sexta, Antena3 y Telecinco dedicaronal caso Julen 228 horas de las 1.631 horas de emisiones totales de estos canales, según revela el estudio, que indica que la última hora del rescate no sólo se abordó en los informativos y programas matinales, sino también en contenidos de entretenimiento como espacios de cocina, concursos o series a través de ventanas con imágenes y titulares sobre el dispositivo.

Voz a teorías de la conspiración

Añade el documento que en general, se han preservado los derechos fundamentales del menor, si bien, se han encontrado imágenes de los padres captadas con teleobjetivos cuando aún no habían comparecido ante los medios, recursos que se repitieron de forma insistente en programas de Telecinco y Antena3 con el uso de marcas gráficas para acentuarlas, y también se han detectado contenidos en los que los programas matinales ponían en duda las conclusiones de la investigación oficial.

Otras prácticas detectadas dudosas desde el punto de vista de la deontología periodística son las entrevistas a familiares en momentos de gran vulnerabilidad.

Para el CAA, entre las conclusiones más preocupantes de este informe se encuentra el contagio en los telenoticiarios de este tipo de prácticas y recursos narrativos que deterioran el rigor y la calidad de la información que se ofrece en favor del sensacionalismo, tendencia que fue denunciada hace un año por el Consejo con motivo del estudio sobre el tratamiento mediático del caso Gabriel, en Almería.

En este sentido, el CAA reitera que la información es un derecho y no puede convertirse en un instrumento al servicio del espectáculo en una búsqueda de audiencia y publicidad.

Otra de las evidencias del análisis consiste en que esta mala praxis periodística es más frecuente en aquellos programas que más tiempo dedicaron al suceso, por ello, y ante el papel que los programas híbridos entre el entretenimiento y la información, el Consejo considera especialmente necesario que estos formatos asuman las normas deontológicas que concilien el derecho y la libertad de informar con el deber de difundir siempre información veraz y rigurosa.