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Rosa, ganadora de «Maestros de la costura»: «Veía el programa durante la quimio; era el formato de mi vida»

La andaluza quiere ampliar su taller-escuela y arreglarse los dientes

Rosa, ganadora de Maestros de la costura
Rosa, ganadora de Maestros de la costura - TVE
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La costura es técnica, pero también pasión y emoción. Por eso, Rosa León, ganadora de la segunda edición de «Maestros de la costura», decidió apostar en el duelo final del miércoles por un modelo de gala inspirado en el vestido de boda de su madre. «Decidí guiarme por mi corazón. Ese modelo nupcial es el primer recuerdo de vestido de alfombra roja que tengo. Me arriesgué porque era muy difícil usar el raso duquesa, los tules de seda... Pero mereció la pena. Cuando vi a la modelo Blanca Padilla con mi diseño en la final sentí una alegría y emoción brutales», confiesa la sevillana, convencida de que su paso por el concurso de TVE y Shine Iberia es el mejor ejemplo de que nunca es tarde para cambiar de vida. «Cuando me presenté pensé: ¿Dónde voy con 51 tacos? Pero nunca me desilusioné», afirma.

Tras meses de silencio, obligada a guardar el secreto de su triunfo, Rosa por fin puede disfrutar de sus premios: el maniquí de oro del programa, un curso de formación especializada en Diseño de Moda, su propia colección cápsula de moda infantil en El Corte Inglés de Sevilla y en su página web y los 50.000 euros. «Quiero ampliar mi tallercito de costura, donde también doy cursos, y hacer una colección bonita. Me daré algún capricho, como arreglarme los dientes, y alguna escapada con mis hijas», confiesa. Ellas fueron las responsables de que Rosa se inscribiese en el casting de «Maestros de la Costura», tras superar un cáncer de mama. «Veía el concurso, estaba acabando con la quimioterapia y pensaba que era el programa de mi vida. Pensaba que ni me iban a coger y mira», cuenta risueña.

Rosa, que define su estilo como «clásico pero elegante», creció rodeada de máquinas de coser, ya que su madre tenía una tienda de arreglos. Pronto, comenzó a crear vestidos para sus muñecas. Después, sus maniquís fueron sus hijas. «El año pasado, cuando empecé a estar recuperada del cáncer, monté un tallercito en casa. Pensé, como pierda este tren pocos van a pasarme», sostiene León. «Coser era mi sueño, pero he estado muy sola sacando a mis hijas adelante, así que no podía jugar con nuestro pan, lo primero eran ellas. Ahora ellas han tirado del carro», afirma. El futuro de su negocio, cree, pasa por hacer vestidos de gala «más exclusivos» a precio asequible.

Ídolos y amigos

Durante su paso por el concurso, ha sido un ejemplo de superación: salió airosa de siete pruebas de eliminación. Aunque reconoce que las críticas de los jueces, Lorenzo Caprile, María Escoté y Palomo Spain, «eran duras», le ayudaban a mejorar. «Para mí era muy importante la opinión de Caprile por su trayectoria en el negocio, pero María y Palomo, me han animado a arriesgar». También ha aprendido mucho de las clases semanales de costura y de las visitas a los talleres.

Sobre sus compañeros y la rivalidad que existía entre ellos, Rosa reconoce que era fruto del concurso. «Estábamos nerviosos, tensos, pero ahora hay muy buen rollo», concluye. ¿Qué recomendaría a futuros aspirantes de “Maestros de la costura? «Les diría que fueran ellos mismos, que se guíen por su pasión y transmitan alegría y respeto».