ES NOTICIA EN ABC
First Dates

El ridículo rap de un comensal de «First Dates» que hizo partirse de risa a su pareja

Taylor se puso a rapear en un inglés incomprensible, pero pronto paró al darse cuenta de que Lourdes no podía aguantarse la risa

CUATRO
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

«First Dates», con Carlos Sobera al frente, sigue empeñándose en su tarea de erradicar la soltería en España. Tarea difícil la suya, pero no es esa razón paa claudicar. Por el plató de Cuatro han pasado los personajes más excéntricos que uno pueda imaginarse, y no pocos de ellos se han ido del programa acompañados. Ninguna misión es imposible. Más de 800 noches lleva en antena el espacio de Sobera. Y no es de extrañar, porque «First Dates» ofrece entretenimiento y diversión de todo tipo para los espectadores.

Llegó la primera Lourdes, una camarera canaria de 21 años que llevaba tatuajes en todos y cada uno de los espacios de su piel. «El primer tatuaje me lo hice con 12 años y luego ya no paré», le contó a Carlos Sobera, «mis tatuajes cuentan la historia de mi vida y por eso son importantes para mí». Lourdes dijo que andaba buscando a un chico «que tenga rollazo, que esté centrado y sea madura y que le de igual la opinión de la gente». Muy parecido a ella era Taylor, un canario de 20 años también repleto de tatuajes: «No hay mucha gente como yo. Quise ser tatuador y me hice tatuador, luego quise ser rapero y ahora soy rapero».

La primera impresión fue excelente pues ambos se dieron cuenta de que, en apariencia, estaban hechos el uno para el otro. «Lourdes es la típica chica que la veo por la calle y me quedo mirando, porque es mi prototipo», confesó Taylor. Se sentaron a cenar y Taylor no conocía ninguno de los platos que había en la carta porque «esto es demasiado elegante para nosotros». Lourdes le cortó en seco y le respondió que «no por tener tatuajes eres menos elegante». «Pues yo lo que tú pidas me lo pido», le dijo él, algo que no le gustó nada a Lourdes: «Vamos, que tú personalidad, cero». Mal comienzo.

Las cosas no fueron luego a mejor. A Taylor sí que le veía muy satisfecho con la cita, pero Lourdes no parecía muy contenta. Los comentarios de Taylor sobre los canarios, pese a serlo él mismo, no ayudaron a mejorar la situación: «En Gran Canaria hay mucha gente tirada, todo el día fumando porros». Al cabo de un rato Lourdes le confesó que tenía un hijo de 3 años y Taylor se quedó en shock, aunque le dijo a su pareja que se llevaba muy bien con los niños. «Soy muy madura para él. Creo que es muy niño y le falta mucho para madurar», se sinceró Lourdes.

Siguiendo con sus tatuajes, Lourdes le contó lo importante que eran para ella el significado de los mismo. Por su parte, Taylor le contó que tenía tatuado un trozo de pizza porque «mi padre trabajaba mucho y yo estaba en casa solo y siempre comía pizza. Hubo un año que comí todos los días pizza congelada». Lourdes tuvo que aguantarse la risa, pero peor fue cuando Taylor se puso a rapear. El canario cantaba en un inglés incomprensible, sin apenas vocalizar, y Lourdes se echó a reír sin poder ocultarlo. Él se dio cuenta y dejó de cantar ante el evidente ridículo que estaba haciendo.

Al final, él dijo que quería una segunda cita porque «me gusta cómo piensa ella y su mentalidad». Lourdes, por su parte, dijo que no quería una segunda cita aunque no fue del todo sincera en sus motivos: «Es que tiene 20 y yo 21, creo que la diferencia de edad es importante».