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LA RESISTENCIA

La previsible mudanza de aficionados al fútbol a través del dial televisivo -por sus antenas los conoceréis; a por ellos, oé- ha servido para que la Cuatro y La Sexta incrementen su cuota de pantalla

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La previsible mudanza de aficionados al fútbol a través del dial televisivo -por sus antenas los conoceréis; a por ellos, oé- ha servido para que la Cuatro y La Sexta incrementen su cuota de pantalla y, en la misma proporción, las cadenas de primera generación reduzcan su margen de maniobra. Aunque todo este revuelo estuviera en el guión, resulta especialmente meritorio el resultado cosechado por la emisora de Emilio Aragón, que del humor inteligente ha pasado a explotar, en diferido, el humor atemporal.

Sin embargo, no es el caso de La Sexta, por más que lo intenten sus locutores y programadores, lo más llamativo del mercado televisivo de junio, sino la resistencia de Telecinco ante la oferta de un acontecimiento tan devastador para el medio como un Mundial de Fútbol. Como si nada: la gente que ve esa cadena parece hecha de otra sustancia.

Más que audiencia, Telecinco parece tener clientes, abonados y adictos. Un análisis pormenorizado de los datos de Sofres permitiría esbozar un perfil -sexo, edad, clase social y núcleo poblacional- de los espectadores que se resisten a sintonizar las señales del Mundial, pero es mejor imaginárselos: el mando a distancia sin pilas, un póster de Belén Esteban en el salón, la revista de Ana Rosa sobre la mesa, vídeos atrasados de «Salsa rosa», un postit para no perderse los escándalos de los jueves por la noche («Poner T5 Jurado jueves»), y, en la tele, a todo lo que da, pantalla plana, «A tu lado», que últimamente está fenomenal. ¿Alemania? «Así de primeras no me suena de nada... Será una guarra de ésas que van a la tele a contar marranadas».

Hay quien piensa que el fútbol es un producto, televisivo y opiáceo, que distrae e incluso abstrae. Un buen partido entretiene una barbaridad y, como un analgésico, evita pensar en males menores o mayores. Sin embargo, Telecinco demuestra estos días que todavía hay esperanza, que hay cosas en la vida, gravísimas, que ni siquiera un Mundial es capaz de llevarse por delante. Politono Otra España.

PARRILLADA MIXTA

JESÚS LILLO