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Repaso de Alfonso Guerra a Jordi Évole a propósito de Venezuela y Cataluña

El ex vicepresidente del Gobierno se sometió a las preguntas del periodista sobre la situación política del momento

Alfonso Guerra, durante la entrevista con Jordi Évole - ATRESMEDIA
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El que entre 1982 y 1991 fuera vicepresidente del Gobierno español a la sombra de Felipe González, Alfonso Guerra, se prestó el pasado domingo a un cara a cara con Jordi Évole en el programa «Salvados» de LaSexta. En la entrevista, donde se le requirió al socialista su opinión sobre el grueso de los temas que copan estos días la agenda política nacional, tuvieron especial peso los asuntos que hoy hacen de Cataluña y Venezuela dos volcanes informativos. El presentador, que buscó las cosquillas a Guerra tratándo de hacer le pasar por el aro que dibuja la línea editorial de su cadena, dio con hueso en el político andaluz.

Évole puso sobre la mesa las declaraciones de González en las que aseguraba que él prefería «que los líderes políticos que han vulnerado la legalidad estén en la calle hasta que no sean condenados de manera firme», a las cuales Guerra replicó: «La prisión provisional existe. En España hay más presos en provisional que con condenas y nadie levanta la voz por esos miles, sólo cuando se trata de políticos nacionalistas, ¿por qué? ¿qué pasa aquí? ¿que el político tiene cobertura especial?». Poco antes, el entrevistador se mostró preocupado porque Guerra hubiera incluido por primera vez la palabra «España» en la cubierta de su último libro, «España en la que creo». «¿Que por qué lo pongo? Porque España está en riesgo de autodisolución. Hay grupos políticos que quieren, como llaman ellos, desconectar, fragmentar, quitarle una parte a España, por eso lo he puesto», le espetó.

A ojos de Guerra, no caben dudas en lo que respecta a la situación de los políticos catalanes que estos días están siendo juzgados en el Tribunal Supremo. «Está claro que hay un delito porque, según el artículo 92, puede haber referéndum consultivos que convoca el rey a petición del presidente del Gobierno y previa autorización del Congreso de los Diputados. Estos políticos independentistas han convocado dos referéndum por su cuenta sin atender a la Constitución. Además, no lo han hecho ocultamente, han presumido de hacerlo». El problema, opina el exvicepresidente, tiene su embrión en la televisión y las escuelas. También en la desigualdad, eventualidad que trae «al extremismo y a los nacionalistas», reflejo de lo que hoy, siempre a juicio de Guerra, ocurre en Cataluña.

«Usted ha comparado a Puigdemont con Tejero», sugirió Évole cuando se propone sacar al expresidente de la Generalitat a la palestra. «No», respondió Guerra. «Pero sí que le ha llamado golpista», insistió el presentador, donde sí obtuvo la confirmación del entrevistado, al que picó mostrando sus dudas sobre si «este tipo de afirmaciones ayudan al momento actual». Guerra fue tajante: «Este señor anda por Europa como un Antonio Pérez del siglo XVI, ofendiendo a España absolutamente, difundiendo que es un país asqueroso donde no se respetan los derechos... y ahora porque se le llame golpista, ay, que no ayuda. Ay, qué sensibilidad. No, hombre, no. Vamos a ser claros, es un golpe de Estado».

Tampoco se anduvo por las ramas Guerra cuando tocó calificar a Venezuela como una dictadura, constituida a partir del golpe de Estado de Nicolás Maduro. Para explicarse, trazó una comparación con lo que a su parecer es otra dictadura de nuestro tiempo, Arabia Saudí: «Imaginemos dos países en los que domina una dictadura y que tienen una gran riqueza, Arabia Saudita y Venezuela, en uno no hay para comer y en otro les sobra el oro por todas partes, la gente no pasa hambre». Fue el momento en el que saltó Évole. «¿Usted cree que es exacta esa afirmación?», preguntó. «No, no es afortunada, es exacta. Dos dictaduras despreciables, ¿de acuerdo?», zanjó Guerra. Évole, que no quería dejar escapar vivo el tema de Arabia Saudí, seguió picando piedra hasta que el entrevistado se puso firme. «No sé, me cuesto mocho, conociendo esa parte no económica del gobierno de Arabia Saudí...», tanteó Évole, hasta que Guerra lo interrumpió: «¡Despreciable! Tres veces lo he dicho ya, pero no lo quiere aceptar, no quiere tragárselo». «Las dos dictaduras son despreciables, pero unos tienen ingenieros y sale el oro», cerró.

Évole probó entonces a meter en la batidora Cataluña y Venezuela, diciéndole a Guerra que no entiende por qué hay gente que en un caso aprecia que se ha producido un golpe de Estado y en el otro no. «¿A cuál le llama usted golpe de Estado en Venezuela? El golpe de Estado lo ha dado Maduro, no?», intervino, irónico, Guerra. «Yo le pregunto... yo me refería al de Guaidó», titubeó Évole. «Las sociedades o están regidas por un sistema democrático o no. Venezuela tiene un dictador, por cierto, bastante vulgar, y aquí había gente que defendía eso», dijo el político, que tras cambiar a Maduro por Guaidó en la ecuación compró la perplejidad del presentador en el asunto.