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¿Quiénes son y cómo trabajan los representantes de actores?

Intuición, trabajo y suerte son claves en este oficio

Rubén Cortada y su representante, Kaliah Garzon
Rubén Cortada y su representante, Kaliah Garzon - CEDIDA
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La mayoría de los representantes de actores llegan a este mundo casi por casualidad, porque trabajaban en comunicación o en agencias de modelos, o simplemente conocían personalmente a intérpretes famosos que necesitaban un asesor de confianza. «La relación con un representado es como la de una pareja. La base es la complicidad, y hablar el mismo lenguaje para que la cosa funcione. Vamos siempre de la mano. Recibimos un guión, lo comentamos y luego trabajamos la negociación y revisamos el contrato», explica Trini Solano, creadora de La portería de Jorge Juan y agente de Maribel Verdú, Mar Flores, Antonio Velázquez y Tito Valverde, entre otros. «Mi madre aún no sabe muy bien a qué me dedico. Somos un poco psicólogos, guionistas, economistas...», bromea Antonio Abeledo, representante, entre otros, de los miembros de la familia León.

En el día a día de estos eslabones perdidos entre los actores y los medios -sea en busca de trabajo o como vía promocional- no hay dos días iguales. Como ellos explican, su trabajo implica estar pegados al móvil casi 24 horas -«no hay horario y en las pocas vacaciones que puedes tomar tampoco desconectas», confiesa Mayte del Álamo, que representa a Javier Gutiérrez y Pepa Aniorte-, estar en permanente contacto con los responsables de casting -«hay que saber elegir, no van a convocar a todos», recuerda Juani Labrador, que lanzó a la fama a jóvenes intérpretes de series tan recordadas como «Al salir de clase» y «Compañeros»-, firmar contratos, gestionar entrevistas -«el trato con los medios es importante, pero tiene que ir acompañado por un trabajo, no puedes vender humo», revela Ruth Franco, que dirige la agencia que lleva a Cristina Castaño, Natalia de Molina y Maxi Iglesias- y acompañar a sus actores a galas y viajes. Estas últimas tareas son las que generan más anécdotas. «Los festivales dan mucho de sí, porque a veces no sabes a quién tienes al lado y estás con alguien realmente importante», añade Franco.

Representante y representado se eligen casi mutuamente. Algunos, como Eloy Azorín, prefieren contar con alguien de la familia (en este caso su madre, Amelia Azorín, casi jubilada) para que gestione su imagen. La clave para encontrar a una estrella siempre es la intuición, aunque también influyen factores como la experiencia, el trabajo y una pizca de suerte. «Es curioso, porque cuando hay un problema te miran a ti, pero cuando algo funciona hablan de suerte», ironiza Kaliah Garzón, que tras acabar con su carrera como modelo decidió lanzar al mercado a intérpretes como Hiba Abouk y Rubén Cortada. «Yo funciono por retos, me divierte. Antes los guapos no estaban bien considerados. Algunos actores tienen miedo de su belleza y se quedan solo en eso. En Rubén vi también potencial y seleccionamos muy minuciosamente sus proyectos. Ahora ha conseguido comerse a su propia imagen», reconoce.

Menores cachés

Aunque la difícil tarea de encontrar un diamante en bruto puede parecer la mejor recompensa, trabajar con actores veteranos también da muchas alegrías a estos profesionales. «Lo importante es ser consciente de que en las carreras hay altibajos. En este tiempo he descubierto que el mundo de la actuación es muy cruel. Puedes alcanzar un nivel muy alto, pero dos reveses te hunden. Trabajamos con autoestimas frágiles. Un intérprete tras cada trabajo se va al paro», recuerda Solano. «Es una maravilla poder elegir proyectos, pero a todos les llega la época de las vacas flacas en la que toca reinventarse. Han bajado los cachés, y no hay que olvidar que si ellos no trabajan tú tampoco cobras», apunta Abeledo.

Hoy en día, la televisión da más opciones a los artistas y es más estable. «Hay más movimiento, pero aún nos faltan actores con buen inglés para viajar más al extranjero. El idioma todavía es un hándicap», puntualiza Franco. En general, coinciden en que es un mercado «demasiado» competitivo, con muchos intérpretes, mucho representante y poco trabajo.