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Pura magia Jorge Luengo: «No hemos tocado techo. Queda mucha magia por ver»

TVE estrena esta noche, a las 22.40 horas, el programa «Pura magia»

Jorge Luengo
Jorge Luengo
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Jorge Luengo (Cáceres, 1984) es uno de los profesores de «Pura magia», programa que TVE estrena esta noche en La 1, a las 22.40. Trece aspirantes, entre 18 y 40 años, competirán cada lunes por convertirse en el mejor ilusionista de España, con Mag Lari como maestro de ceremonias y director de la escuela.

Luengo será uno de los profesores. Mentalista, hipnotizador, presentador, conferenciante… «el mago de la ceja blanca» ganó en 2009 el Premio de Invención en el mundial celebrado en Pekín. Tiene tres ingenierías y el título de neuropsicología. En televisión acumula una larga experiencia. Ha colaborado con María Teresa Campos en «Qué tiempo tan feliz», con Edurne y Xavi Rodríguez en «Todo va bien», en «Pasapalabra», incluso en «Hermano mayor» para ayudar en casos difíciles... En Discovery Max tiene su propio espacio, «Desafío mental», y ha publicado el libro «Supertrucos mentales para la vida diaria».

Aparte de Juan Tamariz, el género no siempre ha estado bien representado en televisión. Ahora vive un gran momento, con una pequeña sucursal en la cartelera de la Gran Vía madrileña. Cada vez más jóvenes quieren dedicarse a este mundo. «No hemos tocado techo», asegura Luengo. «Nos queda mucha magia por ver. Hoy hay espectáculos donde se ve la magia como no se había visto nunca. Hay más variedad de estilos y eso es bueno».

El mago extremeño cree que su faceta como «coach» en el programa de TVE «es lo más parecido a la de comentarista de gimnasia rítmica». «No es que la gimnasia tenga nada que ver, pero sin las palabras de los comentaristas no sabríamos valorar el esfuerzo, ayudan a entender». Sus alumnos en TVE tienen edades muy diferentes. ¿Influye la fecha de nacimiento? «En general no, pero hay dos ramas en las que la edad importa: la manipulación y el mentalismo. En la primera hay que empezar muy joven, como un deportista. Con los años, la agilidad se pierde. El mentalismo requiere experiencia. Un niño de 12 o 14 años no aporta la credibilidad que el espectador necesita».

Su libro es más completo de lo que sugiere el título, del que no le convence del todo la palabra «trucos». «Es cierto que se pueden aprender y aplicar. Sirven para entender el lenguaje corporal, recordar mejor, conseguir que mi pareja elija lo que me gusta...». La obra también incluye «una parte científica, para demostrar que todo lo que explico es real y tiene una base técnica». «Y luego hay pequeños trucos de magia, que no es lo principal pero están presentes en todo el libro». «No sé si nos hará más felices, pero nos acercaremos más a conseguir nuestros sueños», resume el autor.

El factor sorpresa

La lista de enseñanzas incluye consejos para hablar en público, mejorar la memoria, ganar la atención de la gente, detectar mentiras e incluso ligar. Son pequeños superpoderes que aporta la magia, una palabra que abarca mucho y a veces incluso aprieta. «Todas las artes pretenden una cosa que la magia logra por definición, sorprender», afirma Luengo. «Parece un arte supremo, pero no lo es, porque tiene un defecto. La primera vez sorprende, la segunda piensas que ya lo has visto y la tercera te vas porque ya sabes lo que va a ocurrir. Esto implica una renovación constante para emocionar».

Dentro del mundo de la magia, a Jorge Luengo le gusta especialmente el mentalismo, que tiene algo único: «En las otras ramas la mayoría de las cosas ocurren delante del espectador. En el mentalismo ocurren dentro».

Otro de los campos que domina es la hipnosis, que no tiene buena fama en televisión. «Es ciencia, es cien por cien real, aunque cueste creerlo. Tiene usos muy positivos, pero no se le ha dado la prensa adecuada. Le ocurrió a la palabra “empresario”, hasta que se creó el término emprendedor. Con la hipnosis nos falta encontrar otra palabra». El problema, explica, es que se han hecho ilusiones para reírse de alguien. «Es más bonito darle credibilidad, que sea real. Tengo la suerte de haber trabajado con los mejores en el mundo del deporte y cuando viven la experiencia es completamente diferente a verla en un escenario con alguien haciendo el ridículo». «Desgraciadamente, todo vale para salir en la tele, no solo en la hipnosis», añade. «Es igual que utilizar trucos de cámara para hacer magia. Siempre es contraproducente porque quita credibilidad».

¿Cuál es su programa de televisión soñado? «El programa en Discovery siempre lo ha sido. Se ve en muchísimos países e impacta a tantas personas... Pero es verdad que cambiaría ciertas cosas o las mejoraría. En futuras ediciones haremos más viajes. Me gustaría que el espectador vea grandes personas y además que descubra lugares que son en sí mágicos y personas que me han impactado, no necesariamente contemporáneos nuestros. Ahí lo dejo...».