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Pedro Baños estrena «La mesa del coronel»: «El entretenimiento vacuo no aporta nada»

Es el primer militar que presenta un programa de televisión, en Cuatro desde el día 8

Pedro Baños cuenta que habrá líneas que no puede traspasar
Pedro Baños cuenta que habrá líneas que no puede traspasar - Maya Balanyá
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Pedro Baños (León, 1960) es coronel del Ejército de Tierra, en situación de reserva, y autor de libros que para sorpresa de muchos son éxitos de ventas. En su currículum –«bastante dilatado», dice con la modestia justa– se descubre que ha sido jefe de Contrainteligencia y Seguridad del Ejército Europeo. A partir del 8 de septiembre se convertirá en el primer militar que presenta y dirige un programa de televisión. Cuatro estrenará «La mesa del coronel», sobre asuntos tan complejos como la geopolítica y la geoestrategia, que al final son «temas que afectan a toda la sociedad».

El coronel Baños cuenta que empezó en internet, por amor al arte, con el programa «Visión geopolítica», pero lo tuvo que dejar cuando un amigo que le prestaba los medios técnicos sufrió algún revés en los negocios. «En ese momento Iker Jiménez empezó a contar conmigo. Poco a poco se fue fraguando. Él me ayudó –y se convirtió en productor– y finalmente lo conseguimos. De momento, no parece temer titulares fáciles como «El coronel no tiene quien lo vea».

P - ¿Qué aportará el programa?

R - Quiero llevar a los mejores expertos en cada campo, como el Brexit, la guerra comercial entre Estados Unidos y China o los nuevos desarrollos nucleares. Esto en televisión a veces se toca de refilón, pero no se profundiza. Es lo que he intentado con mis libros, siempre con un lenguaje sencillo y cercano.

P - ¿Ha tenido algún modelo de referencia?

R - Me atrevo a decir que el formato no existía. Estamos marcando un hito, yo creo que mundial, porque en los países autoritarios esto sería imposible y en otros tampoco conozco ningún antecedente, ni siquiera en Estados Unidos. Esto muestra la naturalidad democrática que se ha instalado en España. El Ejército, como tiene que ser, se ha subordinado a la democracia sin ninguna fisura.

P - Conectar con la audiencia no será fácil sin dar espectáculo.

R - Vamos a tener muchos recursos para hacerlo atractivo, pero siempre con mensaje importante, me atrevería a decir que hasta formativo. La televisión es entretenimiento, pero faltaba esa parte, que no tiene por qué aburrir. El entretenimiento vacuo no aporta nada. Sobre todo en temas que cada vez interesan más. Sobre todo está dirigido a gente joven, que tiene un futuro incierto. Pensamos que puede tener una audiencia importante.

P - ¿Siente ya la presión de la cuota de pantalla?

R - Hasta ahora, la cadena nos ha puesto todos los medios, no ha reparado en gastos para hacer un programa de muchísima calidad. No me han puesto ninguna limitación, aunque la televisión es un negocio y ellos valorarán si merece la pena seguir en antena o no.

P - ¿Un militar se pone nervioso en un estreno?

R - Aunque esté mal decirlo, cuando grabamos el programa piloto, los directivos me dijeron que me encontraban anormalmente suelto. De hecho, no tuvimos que repetir ni una toma. Lo hicimos del tirón. Soy un militar atípico, llevo mucho tiempo participando con los medios, en todas las cadenas, y doy muchas conferencias.

P - ¿Le ha generado algún problema tener un perfil tan público?

R - Empecé precisamente a instancia del almirante Sánchez Barriga, que pidió un voluntario para demostrar que los militares estamos bien formados. Siempre he pedido las autorizaciones debidas y he mantenido la prudencia de no hacer jamás ninguna manifestación que pudiera perjudicar al Gobierno. Nosotros no valoramos, somos apolíticos y voy a seguir en la misma línea.

P - Sí ocurrió que estuvo a punto de ocupar un cargo importante en el Gobierno y hubo maniobras oscuras...

R - Pues sí. Salí nombrado de palabra de Moncloa como director de Seguridad Nacional, pero tras una serie de maniobras muy turbias, de las que sigo recabando información, el presidente tomó la decisión de que aquello no se materializara. Pero yo me siento muy honrado. Soy de origen humilde. Que pensaran en mí me sirve de sobra.

P - ¿No le queda ninguna aspiración de volver a intentarlo?

R - Soy militar en la reserva y como tal estoy a disposición del ministro de Defensa y del presidente. Si mañana me llaman para cualquier cargo, ni legalmente puedo renunciar. Otra cosa es que personal y familiarmente me venía muy mal. Interés personal no tengo ninguno, más cuando los ataques que reciben los políticos de uno y otro lado hacen difícil mantenerse en esos puestos.

P - La situación no es la más estable posible.

R - No, pero lo importante en España somos los españoles. Parece una perogrullada, pero tenemos una resiliencia, una capacidad de aguantar, que hemos demostrado en la historia. Sabremos salir adelante. Somos supervivientes natos, un pueblo imaginativo, reflexivo, tolerante. Hay países más importantes, pero no debemos despreciarnos.

P - Entre los retos que tenemos, ¿son más importantes los internos o los externos?

R - Hay de todo. Los temas de seguridad son como las enfermedades. Algunos son benignos pero más llamativos, como un catarro, que no te va a llevar a la tumba, y hay otras enfermedades más silentes, como un cáncer, que te pueden llevar a la muerte. Debemos saber distinguir. Por ejemplo, hay riesgos a los que no prestamos atención: tenemos un programa demográfico gigantesco, que se puede convertir en una amenaza maligna si no se actúa con pensamiento estratégico a largo plazo, despolitizado. Hay que tratar estas cuestiones con seriedad, con políticos que les preocupe verdaderamente más que sus intereses partidistas.

P - No parece que abunden.

R - Uno de los problemas que tiene el sistema democrático es que a veces están más pendientes de sus propios intereses. Debemos reinventar la democracia y la Unión Europea y convencer a los políticos de que hay cuestiones de Estado en las que deben ponerse de acuerdo.

P - ¿Considera un «desperdicio» tenerlo en la reserva?

R - Cuando somos tenientes hay muchos puestos, pero cuando se estrecha el cuello de botella, algunos tenemos que pasar a la situación de reserva. No hay puestos para todos y hay gente valiosísima. Los profesionales de las Fuerzas Armadas somos grandes desconocidos, empezando por la tropa. Para llegar a cabo mayor hay que ser un verdadero fenómeno. Para llegar a suboficial mayor hay que ser casi extraordinario.

P - ¿Las redes sociales también le preocupan?

R - Sí. Ya hay un programa grabado y vamos a grabar otro sobre las fake news, la manipulación en las redes, los montajes mediáticos...

P - ¿Las noticias falsas pueden cambiar un Gobierno?

R - Ya ves que sí. Cada vez estamos más condicionados. El volumen de información no significa que estemos mejor formados. Es muy fácil filtrar noticias falsas, tergiversadas, a las que le faltan datos, pero que generan una gran desinformación de la sociedad.

P - ¿Qué siente cuando en «Cuarto milenio» prima el espectáculo, con teorías más o menos rocambolescas?

R - Iker ha ido llevando cada vez gente más solvente, como grandísimos científicos y verdaderos expertos, que compagina con esa parte de entretenimiento, pero muchas veces el que acusa al programa de frivolidad es porque no lo ve.

P - Aunque él traspasa líneas que a usted le estarán vedadas...

R - Yo soy coronel y se me propuso para uno de los puestos más importantes de España. Evidentemente, hay una línea que no puedo traspasar. «La mesa...» será entretenimiento, pero con una línea de rigor, con expertos, aunque haya enfrentamientos. Todo se puede debatir, cómo el cambio climático, pero con verdaderos profesionales y científicos de primer orden.