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Operación Triunfo

OT 2018 no convence y corre el peligro de ser un fiasco

Las galas de esta edición no terminan de cautivar a la audiencia por la frialdad de los concursantes sobre el escenario

África, segunda expulsada de OT 2018, junto a Roberto Leal
África, segunda expulsada de OT 2018, junto a Roberto Leal
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La gala 3 de Operación Triunfo confirmó anoche los peores presagios: esta edición no convence. Estaba claro desde el principio. Quien buscara una nueva Amaia Romero o Aitana Ocaña no las encontrará en esta entrega, al menos, por el momento. A OT 2018 le faltan algunos de los ingredientes que convirtieron a la pasada edición en un fenómeno de masas: falta la inocencia propia de las primeras ediciones, falta Mónica Naranjo y, lo más importante de todo: faltan «los Javis».

Visiblemente molesta, Noemí Galera, directora de la Academia de Operación Triunfo aseguró que los profesores habían visto la gala «sufriendo». Desconcertó al claustro la expulsión de África, acribillada en la última semana en las redes sociales y que parece no gustar al público a pesar de haber bordado el tema de Ariana Grande «God is a woman». En su lugar se quedó Dave, que cantó un tema de Miguel Ríos que no gustó a los cuatro miembros del jurado y que le volvió a llevar directo al banquillo de la nominación.

El veredicto de este jurado fue crucial para entender por qué esta edición de Operación Triunfo no brilla como la anterior. Marta, una de las mejores voces de OT 2018 «pinchó», en opinión de Ana Torroja: «Me ha decepcionado que no creas en ti», le dijo. Carlos Right estuvo bien «pero no excelente» y Julia, que cantó por Lady Gaga en la que fue sin duda la actuación de la noche, gustó al jurado aunque, en palabras de Wally López, se esperaba más de ella. Lo mismo ocurrió con Alba Reche: «No ha sido tu mejor actuación», valoró Manuel Martos. Salvo contadas excepciones — Noelia, Natalia, Marilia o Famous — los chicos de Operación Triunfo 2018 pecan de algo que sus predecesores consiguieron desde bien temprano: no consiguen emocionarnos.

Uno de los «momentazos» de la noche fue el veredicto de Joe Pérez-Orive a Miki y Joan. Orive llegó a recordar a Risto Mejide aunque sin duda fue menos hiriente que el mediático publicista. Sí dijo, no obstante, que la voz de Joan parecía una «trompeta de feria». Sin cortarse, Orive se saltó las normas y nominó a la pareja al mismo tiempo: «es mejor quitarse la tirita de golpe», afirmó para justificar el hachazo. Quedaron en el banquillo de los nominados Dave, Miki, Joan y Damion, una de las grandes voces de la edición que peca de no conectar ni siquiera consigo mismo.

Noemí Galera, que conectó con el programa para salvar a uno de los jóvenes, dejó claro su enfado al ser preguntada por Roberto Leal: «Creo que no podemos aceptar más ciertas cosas en el escenario. Tenemos un problema grave de emoción y de transmitir lo que estamos cantando. Sois muy buenos cantantes. La segunda expulsada de esta edición (África) teiene una voz espectacular y estamos a cuadros viendo que se va. Habéis pasado un casting importante, pero no podemos seguir trabajando por esta línea. A partir de mañana tomaremos medidas e intentaremos que lo más importante de un cantante, que es transmitir, ocurra, porque para mí no ha ocurrido prácticamente con ninguno de vosotros. Estoy desolada y sé que vosotros estaís igual». Los profesores, finalmente, optaron por salvar a Miki aunque diera la sensación de que no querían salvar a ninguno de los presentes.

¿Es Itziar Castro el problema?

De las palabras de Noemí Galera se desprende que el profesorado echa de menos a quienes fueron piezas claves en el éxito de OT 2017: los Javis. Los profesores de interpretación no han fichado por esta temporada para poder cumplir con otros compromisos profesionales, pero su ausencia es más que evidente. En 2017, Calvo y Ambrossi consiguieron que algunos de los concursantes que parecían totalmente perdidos salieran de su letargo. Tienen, de hecho, parte de responsabilidad del fenómeno de masas que es hoy Ana Guerra, que en las primeras galas del concurso pasó sin pena ni gloria y que acabó regalando actuaciones como «Sax», que pasarán a la historia del programa.

La polémica visita de los Javis a la academia de OT 2018, muy criticada en redes sociales e incluso por algunos alumnos, fue uno de los momentos más emotivos vividos en la fría academia: los chavales lograron dar rienda suelta a sus emociones, llorar y verbalizar sus miedos. Estaba claro que Itziar Castro lo tenía difícil recogiendo el testigo que los exitosos profesores dejaban en la academia de Barcelona y parece que la actriz no cumple con las expectativas. Lo dejó claro anoche Noemí Galera: «van a cambiar muchas cosas». El próximo lunes sabremos si la amenaza ha servido de algo.