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EN OCASIONES... VEO VIVOS

Se da por hecho, y las recientes colas para participar en «GH» despejan cualquier duda, que la televisión es un espectáculo de vivos, pero de un tiempo a esta calurosa parte, el óbito se ha convertido

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Se da por hecho, y las recientes colas para participar en «GH» despejan cualquier duda, que la televisión es un espectáculo de vivos, pero de un tiempo a esta calurosa parte, el óbito se ha convertido en hábito catódico. Los cadáveres, exquisitos o no, ya no se conforman con telediarios o con la «Cuarta Milonga» de Iker Jiménez. Están por todas partes, están rondando por aquí. Y no paran de decirnos cosas, aunque los insistas en que tienes el Whisper XL sin pilas. La franquicia «CSI», «Crossing Jordan» y otras series de corta y canta nos descubrieron que los difuntos hablan, pero ahora les ha dado por hacerlo de forma literal. Y aquí ya no hay quien viva. En ocasiones... veo realidades corpóreas. Nunca en la dilatada y dilapidada historia de la pequeña pantalla pasearon juntos tantos espíritus atrapados y fantasmas. Y eso sin contar a Aída Nízar.

No suele haber función sin una buena defunción, normalmente utilizada como detonante argumental o clímax terminal. Pero ahora, la muerte ya no es la excusa; es el asunto y la materia, el principio y, claro, el final. «Tan muertos como yo», «Médium», «Entre fantasmas», «Tru Calling»... Si Chanquete tuviera que palmar hoy, lo haría en el primer capítulo, se convertiría en narrador, como la «wilderiana» Mary Alice de «Wisteria (¿o era histeria?) Lane», y se le aparecería cada dos por o tres al Piraña para decirle: «vigila mi barco, y también tu colesterol». La cosa da miedo. Mira que si les da por volver a todos los finados de «Motivos personales»... No sé, habría que llamar a Sarah Michelle Gellar, esa chica sabe como tratar estos asuntos. O mejor a Jennifer Love Hewitt, que es otro estilo, más sutil, y, además, está de muerte, lo que explica sus poderes, aunque no que tenga ese marido tan comprensivo, la única competencia posible al de Patricia Arquette en «Médium». ¿De dónde los sacan? Desde luego, no de este mundo. Aprovechen ahora, que los vivos volverán para reclamar lo que es suyo. Y esos, unidos en corrillo infernal, sí que chillan. Y dan miedo.

SINCOPADO

FERNANDO PÉREZ