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«Expediente Marlasca: Historias de malos»

El niño de Somosierra: «la desaparición más extraña de Europa»

El programa «Expediente Marlasca: Historias de malos» revivió el posible secuestro del pequeño, 32 años después

Un bombero con mascarilla para respirar observa los restos del camión cisterna que colisionó con varios vehículos
Un bombero con mascarilla para respirar observa los restos del camión cisterna que colisionó con varios vehículos - EFE
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«Expediente Marlasca: Historias de malos» regresó el domingo para repasar una de las despariciones más enigmáticas que han tenido lugar en España. Era el 25 de junio de 1986 cuando Andrés y Carmen viajaban con su hijo Juan Pedro en un camión cisterna cargado de ácido. Tuvieron un accidente, en el que murieron los padres, pero las autoridades no encontraron rastro del hijo de ambos. El pequeño se llamaba Juan Pedro Martínez Gómez, aunque terminó siendo conocido como el niño de Somosierra. ¿Sobrevivió? ¿Fue secuestrado? El asunto llegó a ser calificado por Interpol como «la desaparición más extraña de Europa», tal y como contó Carlos Hidalgo en ABC; y 32 años después sigue sin saberse nada de él.

La versión oficial, según contó Cruz Morcillo en este periódico, señala que el Volvo M-5383-CY, con 23.000 kilos de ácido, salió de Fuente del Álamo (Murcia) a las siete de la tarde del día de San Juan. Andrés Martínez, 36 años, Carmen, 34, y su hijo de nueve se dirigían a Bilbao. Hicieron tres paradas, la última pasadas las cinco de la madrugada para desayunar. Allí, les vio el camarero del bar de Cabanillas de la Sierra. A las 6.40 de la mañana, el camión, que circulaba a entre 15 y 20 kilómetros por hora por la antigua N-I, pasó a descender el peligroso Puerto de Somosierra a 110 km: una locura.

Pese a que la palabra «secuestro» no aparece en el atestado inicial de tráfico, la familia de las víctimas estaban convencidas de que se trató de un rapto; aunque una de las primeras hipótesis –de un experto del Departamento de Química del CSIC– sugería que el pequeño podría haberse disuelto en ácido. Pero quedó descartada al comprobrar que el efecto del óleum no podía haber sido tan rápido, por lo que la Benemérita habría encontrado, al menos, restos óseos del pequeño de Juan Pedro.

La familia denunció entonces que Andrés había recibido amenazas durante semanas de una supuesta mafia que le exigía que trabajara para ellos. Esto se corroboró al descubrir restos de heroína en uno de los huecos del camión, que además no era propiedad de los Martínez Gómez. La droga no fue lo único raro que encontraron en el vehículo.

Al inspeccionar tacógrafo del camión descubrieron que se había registrado doce paradas en los últimos 18 kilómetros. Gran parte de ellas fueron de escasos segundos, expecto la última, que duró unos 22 segundos. A partir de ahí el padre de Juan Pedro aceleró hasta alcanzar los 120 kilómetros por hora en pleno puerto de sierra y perder el control. Según esta teoría, fue durante ese medio minuto cuando se sustrajo al menor.

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