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La muerte de un Papa y la boda de un príncipe: el desconocido pasado de Màxim Huerta

Contó en directo algunas de las informaciones más relevantes de su época pero se pasó al entretenimiento y, para el espectador medio, además de Màxim el breve, el ministro más fugaz de la democracia, será siempre el compañero de fatigas de Ana Rosa

Màxim, ahora Máximo, Huerta, en Informativos Telecinco
Màxim, ahora Máximo, Huerta, en Informativos Telecinco - Telecinco
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Fue el ministro más breve de la democracia y también la mano derecha de Ana Rosa Quintana durante diez años. Mediático como pocos, consiguió la cartera de Cultura y Deportes, aunque llegó a afirmar que no tuiteaba de fútbol porque no tenía «ni puta idea».

Màxim Huerta, ahora Máximo, apodado el breve o el polifacético, vuelve a la televisión después de un descanso mediático tras su infructuoso paso por la política. Lo hace en TVE, donde, además de colaborar en el programa de RNE «Gente despierta», ya presentó en 2016 el espacio de viajes «Destinos de película», un recorrido por los lugares más cinematográficos de ciudades como Nueva York, Roma, Londres o París.

Este verano, el periodista y escritor regresa a la cadena pública para presentar «A partir de hoy», un nuevo magacín de actualidad y entretenimiento.

Popular por estar sentado en un sofá al lado de Ana Rosa Quintana, Huerta ha reivindicado en más de una ocasión otras facetas de su pasado, como los años de informativos en Canal 9 o presentar las ediciones nocturna y matinal de Telecinco.

Fue durante esta etapa en «Informativos Telecinco» que protagonizó un divertido y surrealista momento. Huerta tuvo que mantener el tipo cuando, desde el Monte Do Gozo, una reportera le enseñaba en directo los beneficios que una camilla vibratoria podía ofrecer a los peregrinos en el Camino de Santiago. El ritmo de la conversación y el pecho de la informadora, unido al sugerente nombre del sitio, dejaron pasmado al exministro, que no pudo contener la risa.

Durante un tiempo, dio cada noche el parte de la guerra de Irak. Contó en directo la muerte de un Papa, la boda de un príncipe y el atentado del 11-S. Y se pasó al entretenimiento. El público nunca se lo perdonó, y olvidó su papel en tan relevantes informaciones. Para el espectador medio, además de Màxim el breve, el ministro más fugaz de la democracia, será siempre el compañero de fatigas de Ana Rosa.