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Masters de la reforma Carolina Castedo, implacable, destroza a un concursante: «Te he bajado los humos y te he puesto en tu sitio»

La jueza de «Masters de la reforma» criticó con dureza la actitud y el trabajo de Paco, que acabó llorando desconsoladamente

Albert consolando a Paco tras la bronca de Carolina Castelo
Albert consolando a Paco tras la bronca de Carolina Castelo - ANTENA 3
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Antena 3 emitió este lunes, por sexta semana consecutiva, una nueva entrega de «Masters por la reforma», un talent de obras y bricolaje presentado por Manel Fuentes. Tras estas semanas de competición solamente quedan compitiendo por la medalla de oro cinco parejas. El nuevo talent show de Atresmedia se ha convertido en líder entre los espectadores de 25 a 34 años con un 16,7% de cuota de pantalla.

Para la prueba de habilidad los concursantes se quedan en Madrid, en concreto en el barrio de Chamartín. En este primer reto del programa los concursantes se enfrentaron a una sorpresa, pues el presentador anunció que dos parejas ya expulsadas iban a tener la opción de rengancharse. De este modo, al final de la prueba volvería a haber seis parejas en el concurso.

El jurado les explicó a los peones la importancia de darle una segunda vida a todos los muebles. La prueba consistió en restaurar la tapicería de un viejo sillón, de una butaca u otro elemento para ponerlo como nuevo otra vez. Técnica y estética serían tenidas en cuenta por el jurado, que escogería a los jefes de cuadrilla y a la única pareja repescada de «Masters de la reforma».

Carolina Castedo les dio unos consejos a los concursantes. «Hay dos zonas importantes de trabajo: una es hacer una puesta a punto de la estructura de la silla. Lo primero es restaurar la antigua tapicería y quitar los desperfectos de la estructura», les recordó. Los concursantes fallaron sobre todo en el anclaje de los tapices nuevos, pues muchos de ellos no fueron capaces de tensar la tela.

Cuando llegó el momento decisivo, los jueces decidieron anunciar primero qué pareja volvería a la programa. Y escogieron a los gemelos Albert e Iván, expulsados la semana pasada, por la destreza técnica y sensibilidad estética demostrada en la restauración de su silla. Maite y Silvia, conocidas como Las Nastis, fueron premiadas con el primer puesto por sus sillas amarillo flúor de estética ochentera.

Para la segunda prueba, la más importante del concurso, los aspirantes se quedaron en el mismo barrio de Chamartín, en la zona de la Colonia Obrera. Allí se les encomendó reformar la asociación de vecinos para que vuelva a ser un centro de encuentro activo tanto para jóvenes cómo para mayores.

En el interior del edificio tuvieron que desmontar la barra de bar para colocar una nueva, cambiar el suelo, alisar las paredes para revestirlas de zócales, papel y pintura, esmaltar puertas y ventanas y actualizar el mobiliario. La cuadrilla de exteriores, por su parte, se ocupó de construir un camino de baldosas y un suelo con tablas de madera, acondicionar las zonas ajardinadas, mejorar las zonas de la fachada que están deterioradas y construir un escenario.

Una vez más, Manel Fuentes les anunció a los concursantes una sorpresa de última hora: por primera desde que empezase el programa, en la prueba se evaluaría el trabajo de cada pareja y no de cada cuadrilla. Como era de esperar, esta circusntancia tensó el ambiente en las cuadrillas y desató la competición interna.

Los malos rollos empezaron en la cuadrilla verde, que se encargaba de la obra exterior. Naomi se sentía relegada a segundo plano por Iratxe, jefa del equipo. «Yo me veo capaz de todo», le afeó Naomi con virulencia, harta de verse relegada a trabajos secundarios. Iratxe, a regañadientes, accedió a concederle algo más de responsabilidad, aunque no sin antes recordarle su inexperiencia y su lentitud.

Pero en la cuadrilla azul, dirigida por Maite, tampoco tardaron en surgir discrepancias. Uno de los chivos expiatorios del grupo era Paco, a quien todos le reprochaban cualquier cosa que hiciese. En un momento dado, Paco se puso a pintar su nombre con un spray en la pared y todos se le echaron encima. De pronto apareció por allí Carolina Castedo enfadadísima con el concursante y con el equipo en general. «¡Me parece intolerable! Tenéis un montón de trabajo por hacer y esta no es la actitud», les amonestó la jueza, «es la última vez que te voy a permitir que te cachondees de mí así. Es como para echarte de la obra...».

Aprovechando el calentón, Carolina se puso a echarles abajo todo su trabaja, tachándolo de desastre y diciéndoles que debían cambiarlo todo. Paco reaccionó con mucha ira al veredicto de Carolina, pero el enfado prontó se convirtió en impotencia. «Estoy harto de que me tire el trabajo abajo», dijo muy afectado, «estoy aquí porque tengo cuatro hijos y tengo que aguantar, sino me hubiese ido». De pronto, agazapado en una esquina rompió a llorar desconsolado.

Albert, con quien tuvo algunos roces en el pasado, se puso a animarle y le ayudó a terminar su tarea. Se abrazaron muy emocionados y a Albert empezaron a saltarle también las lágrimas. Poco después apareció Carolina de nuevo y Pacó le aconsejó que debería «tener más corazón, porque hay muchas formas de decir las cosas y no se puede llamar así chapuzas a gente que está aquí trabajando...».

Carolina, lejos de ablandarse, se reafirmó en sus palabras con mucha crudeza: «Eso que te he dicho es verdad, es lo que yo he visto. No es cuestión de corazón, sino de realidad. A lo mejor lo que he hecho ha sido bajarte los humos y ponerte en tu sitio».

Los jueces decidieron hacer ganadores de la prueba al equipo verde, pero eso no garantizaba nada de cara a la prueba de expulsión. De hecho Irache, jefa de la cuadrilla, y su pareja José fueron nominados a la prueba de expulsión junto a casi todo el equipo azul.

En la prueba de expulsión, tuvieron la complicada misión de decorar un comedor para Alaska y Mario Vaquerizo. En esta prueba sería fundamental el cromatismo del espacio y cada pareja contó con un color que debía el prioritario en el proyecto. Además, si querían seguir una semana más en «Masters de la reforma», debían integrar cuatro objetos kitsch con un sentido estético. Después de tres horas de competición, los jueces decidieron que los expulsados fueran Silvia y Maite.