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El linchamiento mediático a las madres en televisión

Eva González, Pilar Rubio o Tania Llasera han sido duramente criticadas por no agotar sus bajas maternales o tomar decisiones como no dar el pecho a sus hijos

Pilar Rubio es colaboradora habitual en «El Hormiguero» de Pablo Motos
Pilar Rubio es colaboradora habitual en «El Hormiguero» de Pablo Motos
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La maternidad no es una etapa sencilla para quien trabaja en televisión. Rostros populares del medio catódico como Pilar Rubio o Eva González han visto cómo en los últimos meses sus decisiones eran duramente criticadas, bien a cuenta de su temprana incorporación laboral o debido a sus elecciones personales en torno a la crianza de sus hijos y que difieren de lo que se considera políticamente correcto. La pronta vuelta al trabajo de Eva González al mes de convertirse en madre convirtió a la modelo en centro de todas las críticas por parte de aquellos que no entendían que la presentadora de «Masterchef» renunciara a su baja para regresar al popular programa de cocina. La modelo tuvo que soportar comentarios anónimos del estilo «Evita va a rodar un spot por un pastón así que pasa del niño y ya está» o «ahora resulta que dejar a los recién nacidos al cuidado de otras personas es un avance para la mujer». Poco se comentó, sin embargo, el hecho de que su marido, el torero Cayetano Rivera, sí retomara sus compromisos profesionales.

Criticada por la misma causa fue también Pilar Rubio tras su regreso a «El Hormiguero», programa en que mantuvo su puesto hasta que faltaban pocos días para dar a luz y al que regresó un mes después de convertirse en madre por tercera vez. La temprana incorporación de ambas presentadoras provocó que en las redes sociales hubiera quien se planteara si los motivos para su regreso eran económicos o si, por el contrario, existe cierto miedo entre las mujeres en televisión a ser sustituidas por rostros femeninos sobre los que no pesen compromisos familiares.

«Una política sí debería dar ejemplo en este sentido»

En opinión de Cristina Fraga, directora de la Asociación de Mujeres Profesionales de los Medios de Comunicación (AMECO), «todavía, por desgracia, dejar de trabajar por un tiempo para cuidar de los hijos puede suponer perder el sitio que tenías previo a la maternidad. No digo que sea el caso de estas presentadoras, pero sí es un problema al que nos enfrentamos las mujeres en los medios de comunicación».

«Una política sí debería dar ejemplo»

Laura Baena, empresaria y fundadora del Club de Malas Madres, afirma a ABC que habría que «indagar sobre los motivos reales de la vuelta anticipada al trabajo» para analizar si se trata de una decisión libre y personal o si ambas trabajadoras han estado «condicionadas por la presión social o el entorno laboral». «En nuestro primer estudio sobre conciliación "concilia13f" salía un dato alarmante que me lleva a estas cuestiones: casi el 60% de las mujeres madres encuestadas han sufrido situaciones negativas en su puesto de trabajo derivadas de su maternidad, como que le cambien de puesto de trabajo, le quiten funciones o en el peor de los casos que le inviten a irse. En carreras profesionales del sector de la comunicación existe esa presión por alejarse del mercado laboral y desaparecer, ¿no? Yo lo viví en mis carnes. Espero que llegue el momento en el que cada mujer madre pueda decidir libremente y elegir, no renunciar. Y que si una mujer vuelve antes sea porque lo quiere así, no condicionada por los demás», destaca.

Sobre si el hecho de ser rostros públicos implica que personalidades como Susanna Griso, quien también renunció a su baja maternal tras la adopción de su última hija, tengan una responsabilidad social y deban dar ejemplo en este sentido, Baena asegura que no es algo que debiera ocurrir con las trabajadoras de medios. «Para mí una dirigente política, que lucha en materias de conciliación e igualdad sí tiene que dar ejemplo», subraya la emprendedora. En cualquier caso, y a tenor de las críticas que Griso, Rubio o González han suscitado en la opinión pública, parece que el linchamiento mediático derivado de la pronta incorporación a un programa está justificado. «Es algo que me entristece y que no entiendo. Juntas somos más fuertes, tenemos que apoyarnos y en la maternidad más. Porque es difícil. Porque supone una crisis existencial para muchas de nosotras. Porque hay que respetar, no juzgar. El Club de Malasmadres es ejemplo de esto. Somos las mejores madres que podemos ser. Más reírnos de nosotras mismas, más autocrítica y sobre todo permitirnos vivir la maternidad con libertad, con mi libertad, que es única y personal».