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Los límites del humor en televisión: de los chistes sobre gitanos a curar la homosexualidad

El monólogo de Rober Bodegas trae de nuevo a la actualidad el eterno debate sobre qué bromas son graciosas y cuáles de mal gusto

Rober Bodegas, durane el polémico monólogo en Comedy Central
Rober Bodegas, durane el polémico monólogo en Comedy Central
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El nombre de Rober Bodegas se convirtió ayer en trending topic (tendencia en la jerga de Twitter), a cuenta de las más de cuatrocientas amenazas de muerte recibidas tras un monólogo sobre la etnia gitana. Los polémicos chistes del humorista en el programa de televisión «Central de Cómicos», que emite Comedy Central, han vuelto a poner de actualidad el eterno debate sobre los límites del humor, un terreno del todo resbaladizo en el que es difícil no encontrar opiniones enfrentadas. Bodegas, que en un comunicado difundido ayer afirma que «no hay que esperar pedagogía ni didáctica en la comedia cuando se dirige a personas adultas» entiende, sin embargo, que quizá la burla hacia la comunidad gitana ha ido demasiado lejos. «Veo y comprendo el error cometido», aseveró ayer el gallego, al tiempo que pidió que el asunto se zanjara «de manera cordial».

La polémica protagonizada por Bodegas, miembro del dúo cómico «Pantomima Full» ha vuelto a prender la mecha en las redes sociales, en las que a estas horas todavía existe un acalorado debate entre quienes condenan este tipo de chistes y aquellos que los defienden a ultranza. Interesante es, por ejemplo, este hilo de Pablo Barrecheguren en Twitter:

En la otra cara de la moneda están, sin embargo, los colectivos ofendidos por la broma y que piden el veto a Bodegas en televisión. Ververipen, asociación de romanís por la diversidad, considera que «el racismo no es humor nunca. Si usted y yo nos reímos juntos está bien, si no, se burla de mi», dice el colectivo que, además, no duda en condenar las amenazas de muerte recibidas por el cómico.

En ocasiones puede resultar extraño que los humoristas, expertos en el arte de molestar al prójimo, no hieran sensibilidades cuando se dedican a hacer comedia. Sonadas son las denuncias de asociaciones varias a la popular serie de televisión «La que se avecina». La serie creada por Laura y Alberto Caballero es uno de los pilares de Telecinco y un filón, sin duda alguna, para «Factoría de Ficción», donde las reposiciones de la ya veterana comedia triunfan en cualquier franja horaria. La ficción ha sido tachada de «discriminatoria» y «homófoba» en más de una ocasión sobre todo debido a quien, sin duda, es uno de sus personajes más populares: Antonio Recio, que aglutina casi todos los pecados capitales del ser humano. En un capítulo, muy criticado por distintos colectivos sociales, el famoso mayorista incluso intentaba encontrar una cura para la homsexualidad. Al respecto, Alberto Caballero afirmaba en esta entrevista con ABC que «mucha gente no entiende que ese personaje homófobo, xenófobo y machista es, precisamente, una crítica. Nos apetece criticar ese tipo de persona y de ahí, precisamente, vienen esas tramas. Es el eterno debate sobre los límites del humor... ¿De qué te puedes reir y de qué no?».

El debate sobre los límites del humor en televisión es tan amplio y subjetivo que incluso la comedia americana «Friends» fue tildada de «homófoba y machista» tras su llegada a Netflix a causa, entre otras cosas, de los continuos chistes contra el personaje de Chandler a cuenta de su masculinidad, a menudo en entredicho.

Sonado fue también hace unos meses el caso de «Allí Abajo» cuyo guionista, Sergio V. Santesteban escribió en Twitter: «La primera vez que escuché la Salve Rociera pensé que el estribillo decía: 'Leo leo leo leo leo leo', pero luego caí en que era una canción andaluza y eso no podía ser». La polémica estaba servida con un tuit que acompañó del hashtag #ViernesSanto. Numerosos usuarios le pidieron explicaciones, tanto a él como a la cadena, a la que algunos solicitaron el despido de su trabajador.

Polémica con el VIH

No es la primera vez que un chiste de Rober Bodegas es retirado por ser acusado de dudoso gusto. A principios de este verano «Pantomima Full», que interviene en el programa de #0 «La Resistencia» de David Broncano, fue criticado por bromear sobre la posibilidad de crear una nueva versión de «Gran Hermano» con el virus como elemento de misterio. «Lamentable», «asqueroso» o «vomitivo» fueron algunos de los calificativos que se ganó el sktech de la pareja:

¿Qué dice la ciencia?

En el debate sobre los límites del humor han tomado parte también numerosos psicólogos y neurocientíficos, quienes han intentado explicar por qué nuestro cerebro reacciona positivamente al denominado humor negro. En septiembre de 2011, tan solo una semana después de los atentados del 11 de septiembre, el humorista norteamericano Gilbert Gottfried se atrevió a bromear sobre sobre la atrocidad vivida días antes en su ciudad: —Esta noche tengo que irme pronto. Tengo que volar a Los Ángeles. No he podido conseguir un vuelo directo y he de hacer escala en el Empire State Building, dijo para perplejidad de muchos. Si avanzamos un poco en el tiempo recordaremos también los agrios chistes de Ricky Gervais durante la ceremonia de los Globos de Oro de 2016, cuando bromeó sobre abusos sexuales, prostitución o la diferencia salarial en Hollywood.

El libro «Ja. La ciencia de cuándo reímos y por qué», del neurocientífico Scott Weems, recuerda cómo tan solo siete días después de la explosión del transbordador espacial Challenger, en la que murieron sus siete pasajeros, cobró gran popularidad el siguientes chiste: «¿Qué significan las siglas de la NASA? Necesitamos ahora siete astronautas». Tal y como puede leerse en el libro de Weems «nuestra fascinación con el humor negro la demuestra la inmensa variedad de chistes de mal gusto: los que tienen que ver con el Challenger, el sida y Chernobil, por nombrar solo unos pocos. Generaciones enteras de chistes han sobrevivido a la tragedia que los engendró. Cuando yo era niño, todo el mundo tenía su chiste favorito de "sin brazos ni piernas"».

Interesante es el párrafo en el que Weems afirma que «el humor de mal gusto «revela algo notable acerca de la mente humana: cuando nos dicen que no nos riamos queremos reírnos». Cada uno de nosotros, dice el neurocientífico, «posee su propio umbral de lo que considera ofensivo y reacciona de manera muy diferente cuando se cruaza ese umbral».

Campaña de marketing

Si algo bueno puede sacar del disgusto Rober Bodegas es el hecho de que, para bien o para mal, el desafortunado monólogo ha convertido su nombre en uno de los más pronunciados durante las últimas horas. De forma más que involuntaria, la polémica ha incrementado la fama de Bodegas y de «Pantomima Full», cuya otra mitad es Alberto Casado. Bodegas y Casado, que iniciaron su andadura en la comedia gracias al famoso «Sé lo que hicistéis» de La Sexta, se han convertido en un dúo cómico de los más seguidos en las redes sociales, donde se burlan de distintos estereotipos como los emprendedores o los residentes en Malasaña: