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Lazos de sangre La ajetreada vida de Marisol: de su éxito abrumador como «niña del franquismo» a su retiro voluntario

El último programa de la temporada de «Lazos de sangre» repasó la trayectoria artística y vital de la actriz y cantante

TVE
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Este miércoles TVE emitió el octavo y último programa de la segunda temporada de «Lazos de Sangre», esta vez dedicado a Pepa Flores, más conocida por el público como Marisol. A través de entrevistas con las personas más cercanas a la artista se indagó en los recuerdos de su infancia marcada por largas jornadas de trabajo, su intensa relación con la familia Goyanes, o su apasionada historia de amor con el bailarín Antonio Gades.

El documental sobre la célebre actriz y cantante contó con testimonios de primer orden, como el de Jeanette o Manolo de la Calva, del Dúo Dinámico. Pero los más relevante de todos fueron los de Celia Flores, hija pequeña de la artista, y Vicky Flores, su hermana. Las preguntas que surgen al abordar la vida de este talento precoz son múltiples: ¿cómo una niña corriente de Málaga se convierte en una gran estrella del cine antes de cumplir los 15 años?, ¿cómo vivió su adolescencia en el ajetreo de la fama?, ¿por qué motivo decidió retirarse del espectáculo?, ¿cuáles fueron los grandes amores de su vida?, ¿cómo es su vida actual alejada de los focos?

Pepa Flores, el nombre de cuna de la artista, nació en 1948 en el malagueño barrio de la Merced. «Era una familia muy humilde», contó la hija de Marisol, «pero eran muy felices y mi abuelo siempre les organizaba fiestas». Ya de niña sentía mucha atracción por el mundo del espectáculo. «Vivíamos cerca del teatro Cervantes», recordó su hermana, «y ella se quedaba siempre mirando los carteles de los famosos y, cuando venían al teatro, se iba allí para verlos».

Fue el representante Manuel Goyanes quien descubrió su talento y se la llevó a vivir a Madrid para que sacase partido a su arte. En la capital se fue a vivir a casa del representante junto a su familia y empezó a trabajar duramente en su carrera. Su éxito fue arrollador cuando no tenía ni quince años, y sus larguísimas jornadas de ensayo se alternaban con viajes constantes para actuaciones siempre abarrotadas.

Pero inevitablemente Marisol fue creciendo y su vida cambió mucho. «No conozco a ningún artista que haya triunfado de niña y luego de adulta», reconoció Manolo de la Calva. El fotógrafo César Lucas, que la retrató en numerosas ocasiones, recordó que «el paso de la adolescencia a ser mujer fue su peor período profesional».

En esa época empezó a conocer el amor. Su primer matrimonio fue con Carlos Goyanes, el hijo de su representante, de quien se separó al cabo de tres años. Más adelante se rumoreó que había tenido un romance con Serrar y, años después, se casó con el bailarín Antonio Gades. Con él tuvo tres hijas antes de casarse y se retiraron a vivir a una casa en Altea.

«Hizo un cambio de vida cuando nacimos», contó Celia, «en la casa de Altea fuimos muy felices». Fue también debido a su matrimonio con Gades como empezó a involucrarse en política y se hizo comunista. «Siempre fue muy comprometida y consecuente con sus decisiones», defendió su hermana.

Como contó su amigo el periodista Juan Manuel Parada, dio la vuelta al mundo una fotografía en la que Marisol aparecía en un mitin del Partido Comunista puño en alto. «"La niña del franquismo se hizo roja", se decía en todas partes», recordó Parada. Junto a Gades, también comunista, viajó hasta Cuba para casarse teniendo como padrino al mismísimo Fidel Castro.

Un tiempo después se convirtió en la primera mujer en salir desnuda en la portada de la revista Interviú en lo que se considera «la foto que mató a la niña Marisol». Por aquella fotografía la revista fue acusada de escándalo público, aunque al final la cosa quedó en nada y no se tomaron medidas judiciales.

Mientras tanto, su carrera artística iba en declive. «Tuvo un éxito tan abrumador que la condenaba a sucesivos fracasos», explicó el periodista Juan Antonio Herrera. Al cabo de un tiempo, y cansada del mundo del espectáculo, Marisol decidió retirarse para vivir en el anonimato. En la actualidad, como contaron sus familiares y amigos, vive en un pueblo a las afueras de Málaga donde tiene su propio huerto y vive tranquila y en paz. En numerosas ocasiones le han ofrecido volver a participar en películas, incluso ofreciéndole un cheque en blanco, pero Pepa Flores es fiel a su filosofía de que no todo en la vida es dinero.