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Sharay, hija de José Antonio Abellán, nueva sensación de «La Voz»

En la cuarta gala del concurso de talentos solo las grandes voces consiguieron seducir a los «coaches»

Sharay, hija de José Antonio Abellán, nueva sensación de «La Voz»
Sharay Abellán se quedó anoche con David Bisbal en «La voz» - telecinco
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Bisbal y compañía se han puesto exigentes. Con más de la mitad de los componentes de sus grupos, a estas alturas de «La Voz», los «coaches» buscan algo especial, diferente, que complete un abanico de registros que les asegure ganar el concurso.

Se puede decir que Sharay, la artista que el locutor de radio José Antonio Abellán escondía en casa, dio la campanada anoche, puesto que fue uno de los temas más comentados en Twitter. «"La voz" va a ser mi programa porque el apellido no va a contar», decía la joven, que aseguraba que su padre nunca le había apoyado en lo de la música. Con una potente voz y mucho trabajo por delante, Sharay se fue con Bisbal.

Aunque sin duda la voz de esta cuarta gala fue la de Toni Amboaje, y por eso los cuatro miembros del jurado se giraron para disputárselo. «Simply the best», no era un tema precisamente fácil y este asturiano lo defendió peso y profesionalidad. Al final, su voz rasgada se fue con Melendi, al grito de «la tierra tira mucho».

Y pasiones levantó también con su «Desátame» Eva María, que se fue también con el «coach» malagueño, aunque pudo elegir entre los cuatro, padrinos, que se giraron durante su actuación para apoyarla.

Cuestión de gustos

En cuanto al resto, pocas sorpresas y muchos que se quedaron por el camino, porque los coaches serán más o menos convincentes, gustarán más o menos, pero, hasta donde sabemos, oído tienen. A unos les traicionaron los nervios, otras afirmaban estar afónicas, otras lo achacaban a una mera «cuestión de gustos»,.. Esto es lo que dieron de sí:

Efrén: una especie de Dani Martín en versión maxi, que consiguió «in extremis» llevarse al huerto a Malú. Un joven con muchas ganas.

Paola: Lo cierto es que no se mereció pasar, aunque ella argumentaba que llegaba a la prueba con «problemas en la voz» Una lástima, sobre todo por su talismán, su simpático abuelo, se quedó con una carita…

Miriam: la flamenquita que se fue por donde vino. Porque eligió un tema poco acertado, porque se ahogaba y porque, a lo sumo, tenía voz de orquesta de pueblo, que está muy bien, pero no para un reality. Casi se mata (dos veces) al bajar del escenario. Se lo tomó con deportividad.

Lorena: miedo da cuando uno de los concursantes dice qur tiene una personalidad o un carácter diferente. Pero lo cierto es que ella lo tenía, y lo demostró, no solo por el tema que eligió, «Somewhere over the rainbow», sino por la forma de cantarlo. Se fue con Rosario. La reacción de la madre no tuvo precio. Que entre la madre también.

Eli: con Malú, tenía enchufe con su canción, pero lo cierto es que se mereció que la cogieran.

Noemí: una de las pocas voces con estilo propio de la noche. Algo por fin diferente a lo demás. Muy «Pretenders», eso sí. Bisbal ni se dio la vuelta, porque no entendía nada de lo que cantaba y ella se fue con Rosarillo.

Yhadira: la Sara Carbonero del programa. Elegir un tema de Pablo Alborán es ponerse el listón alto en una audición, pero aún así sacó a relucir su finísima voz. Su novio, Hugo, no logró pasar, porque la verdad es que no estuvo afortunado en afinación.

Brequette y Clarixell con su piano pusieron la nota exótica de la noche, con dos actuaciones interesantes. Ambas, muy prometedoras y con mucho potencial. Sin duda, se harán la competencia.

Beatriz: quería demostrar que su voz tiene más presencia e importancia que su físico y lo consiguió, aunque hay que reconocer que el estilismo que eligió para subirse al escenario no acompañaba para nada su voz.

Los gemelos Jorge y Alberto fueron los grandes decepcionados de la noche, porque no consiguieron tocar el corazoncito de ninguno de los «coaches». «No me lo puedo creer», decía uno de ellos. Tenían clarísimo que iba a ser escogidos.

Los «coaches»

Melendi: el campeón de las excusas. Cada vez más depuradas. Por ejeplo: «No me he girado porque tienes un chorro de voz que es mejor que te quedes con Bisbal o Malú». Olé.

Rosario: «¿Alguien se quiere venir conmigo?», decía Rosario, desconsolada porque nadie se quedaba con ella. «No te preocupes, si estoy ya acostumbrada», le expliocaba a un concursante.

Bisbal: a ratos le poseía el espíritu de la Señora Doubtfire y pronunciaba en perfecto «spanglish» cosas como «China Turner». En Twitter se rumoreaba que «lleva cuatro semanas intentando resolver el sudoku que tiene en su libreta».

Malú: la de las caras y los «palabros» técnicos. «Tienes un matiz, un color, un brillo, una tesitura...». Siempre tiene una palabra con la que calificar los gallos de los participantes. La palabra estrella de anoche fue «gorgorito».