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José Mota: «Obviar el tema catalán en el especial de Nochevieja sería absurdo»

ABC visitó el rodaje de «Bienvenido Mister Wan-Da», la película que La 1 ofrecerá el fin de año

El rodaje del especial en la Casa de Campo
El rodaje del especial en la Casa de Campo - ISABEL PERMUY
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En una de las orillas del lago de la Casa de Campo, el equipo de José Mota intenta aislar el rodaje del nuevo especial de Nochevieja de TVE de las miradas de los curiosos, que se preguntan qué producción puede mezclar en sus tramas al Rey Felipe VI con un torero, un tuno y una mujer en bata. Este sketch es solo uno de los muchos que conforman la película«Bienvenido Mister Wan-Da», continuación del especial del año pasado que sentó a cuatro millones de espectadores (36,4%) frente al televisor. En esta ocasión, un empresario chino va a invertir dos millones de euros en Europa y los líderes políticos deben luchar por conseguir que esa inversión se quede en España. Reto para el que necesitarán la ayuda de Mota.

«Montar mi propia ficción me seduce muchísimo más que coger el hilo conductor de una película y cambiar las tramas. Es lo que hice el año pasado y es lo que he hecho este», cuenta el actor, recién nominado a un Goya por su trabajo en «Abracadabra». Su repaso humorístico del año incluirá asuntos como el conflicto catalán, el machismo, la turismofobia o la precariedad de las pensiones; y no faltarán cameos de rostros conocidos como Javier Gutiérrez y Garbiñe Muguruza.

P - —¿La realidad cotidiana deja cada vez menos espacio al humor?

—Hay mucho movimiento, pero yo diría que no. Todo lo que ocurre donde uno vive es una oportunidad maravillosa para, a través del humor, contar todo desde otro prisma. Luego casi nada es para tanto.

P - —¿Aunque haya situaciones casi surrealistas?

—El humor tiene una misión maravillosa: restar importancia a las cosas. Es curativo, el burladero de la vida, un refugio. Sin duda es la salvación.

P - —¿Nunca dudó sobre si era adecuado incluir el tema catalán?

R - —Hay que tocar todo lo que pasa y el tema catalán es un hecho. Obviarlo sería absurdo. Luego cada uno tiene sus parámetros y su percepción de las cosas y lo hace de la manera que piensa que debe hacerlo.

P - —¿Es más difícil hacer humor ahora que hace unos años?

—En cuanto a lo políticamente correcto sí. Nos la cogemos con papel de fumar. Eso está muy bien para proteger muchas injusticias sociales, pero los resquicios por donde el cómico puede colar el humor son más estrechos y hay que hacer más piruetas. No me gustaría que esto llegase a un extremo absoluto, porque entonces estaríamos secuestrados por el discurso de lo políticamente correcto y eso no es sano.

Entre escena y escena, Mota aprovecha para cambiar de personaje, lo que implica cerca de una hora de caracterización y un largo trabajo de posproducción. Aunque graban durante cuatro semanas, el productor, director y guionista empieza cuatro meses antes a idear la trama.

P - —Graban la misma escena con usted en distintos papeles varias veces. ¿Cuántos dobles tiene?

—Vamos cambiando, depende. Hay una secuencia donde interpreto al Rey y a Rajoy, Iglesias, Rivera y Sánchez en la que tengo cuatro dobles. Luego hay que grabar a cada uno de ellos en un croma e incrustarlos. La posproducción es larga y está muy bien sorprender, pero lo más importante es el contenido.

P - —¿Hay hueco para la improvisación?

R - —El texto está vivo. Tengo un guión muy cerrado que para mí es una guía. En el humor debe ser así, porque si haces exactamente lo que pone corres el riesgo de que lo que presentes quede frío, y tiene que tener la impronta del momento.

P - -¿Hay alguien que le diga que no este especial?

R - -A mí no me ha pasado, sí puede ser que llamemos a alguien y por compromisos de trabajo en su propia agenda no venga. Javier Gutiérrez no pudo y al final dijo que venía, un compañero maravilloso. Se merece todo lo que le está pasando. También vi hace poco a Javier Bardem en "Loving Pablo" y está brutal, es de los mejores actores del mundo.

P - -¿Recibe luego respuesta de los políticos imitados?

R - -Creo que suele ser de su agrado. Está bien, dentro de la gravedad, dirán (ríe). No trato de hablar nunca de cuestiones personales de nadie, creo que no tengo derecho a hacerlo. Siempre hago una valoración de los desempeños o la vida pública de alguien, tampoco hay razones para que nadie se deba sentir ofendido. También trato de cuidarme en las formas, aunque hable de cosas crudas. Tan importante es el qué como el cómo, porque tu puedes hacer una crítica durísima de algo pero golpeando con guante de terciopelo. Gila, un poeta del humor, hacía críticas brutales, hablaba de la guerra, pero el humor volaba por encima de todo lo que tocaba.

Isabel Permuy

Algunas familias con niños que pasean por la zona se paran para pedirle una foto al cómico, que solo pone una condición: mantener el secreto de la producción hasta que se estrene.

P - —¿Les influye que haya tenido siempre tan buena acogida?

R - —La Nochevieja es un clásico y una gran responsabilidad, porque es una cita obligada. Yo soy muy inconformista y cada año trato de arriesgar.

P - —¿Lo ven en su casa esa noche?

R - —Yo lo veo al día siguiente. En Nochevieja elegimos qué nos acompaña cenando, pero es después cuando la gente se sienta a ver el contenido.

P - —¿Y que le espera este año?

—Tengo la cabeza puesta en la serie de humor de TVE, pero vamos a hacer seis programas. Necesito tiempo para otros proyectos, como una serie de ficción y alguna cosa nueva. También en «Abracadabra». A ver qué pasa en los Goya.