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Jorge, ganador de «MasterChef 5»: «Mi relación con Miri se ha visto como era: desenfadada, liberal y abierta»

El joven granadino se impuso en la final a Nathan y Edurne

Jorge, ganador de «MasterChef»
Jorge, ganador de «MasterChef» - TVE
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A la segunda va la vencida, al menos en el caso de Jorge Brazalez, el ganador de «MasterChef 5», que prsentó la solicitud fuera de plazo en la edición anterior. Exfutbolista del Atlético, este joven granadino de 28 años logró apuntarse varios tantos con el jurado y el chef invitado a la final, el laureado Joël Robuchon, gracias a un menú que tardó cerca de diez días en idear: gazpacho de chirimoya y berberechos, cordero especiado Al-Andalus y El beso de Jorge. Un final de lo más romántico para un concurso que, en su caso, ha estado marcado también por su relación «desenfadada, liberal, abierta y fresca» con su compañera Miri.

-¿De dónde viene su pasión por los fogones?

-Siempre he tenido inquietud por cocinar, probar cosas... Desde chico me gusta mucho comer cosas diferentes, que no es normal que gusten a un niño. Después me fui a jugar al fútbol, que era mi trabajo, y al vivir solo en lugar de cocinar pasta todos los días fui haciendo cada vez más platos y descubrí que tenía talento. He visto documentales y mis padres cocinan muy bien, pero no me ha enseñado nadie. Y luego el viajar, mi carrera de fútbol...Sin todas esas vivencias no hubiera podido ser como soy ahora, tener esta tranquilidad y competir con tanta templanza.

-¿Por qué dejó el fútbol?

- Tenía muchas inquietudes y siempre he querido vivir, no cuidarme mucho para llegar a ser futbolista. Jugaba, me pagaban y conocía ciudades, pero dejé de querer viajar. Después de lo de Colombia, que se puso muy peligroso, me vine a España. Entonces me fue a Vietnam y conecté tan poco con la gente que pensé que no quería estar tan lejos. Me fui con mi padre a trabajar en un negocio de seguros y finanzas y dejé el fútbol. En los veranos me iba a Formentera a trabajar en el restaurante Beso. Colaboraba con ellos atendiendo a los clientes. Ahora voy a tener protagonismo en una terraza que van a abrir los mismos dueños. Tendré algunas recetas en carta que voy a ultimar delante del público.

- ¿Qué piensa hacer con el premio?

- Con el trofeo me voy a hacer muchas fotos (ríe) y con el maletín de los 100.000 euros voy a guardarlo para formarme bien cono cocinero y tener un colchón por si mañana quiero montar algo. Todavía es pronto para abrir un restaurante, creo que aún tengo una buena edad para prepararme unos meses o años más, no quiero precipitarme.

Entre pregunta y pregunta, llama el alcalde de Granada para felicitar al ganador. Hoy todos los focos son para él. Responde tranquilo y a la vez algo abrumado, aunque hace tres meses que grabó la final del concurso.

-¿Cómo es su relación con sus compañeros, en especial con Miri?

-Muy bien, estamos en un chat todos y nos contamos las novedades. En el caso de Miri se ha visto lo que era, una relación desenfadada, liberal, abierta y fresca. Etiquetarla como pareja es lo que me ha incomodado alguna vez, pero por todo lo demás hemos tenido nuestros momentos íntimos, peleándonos cuando cocinabamos en los exteriores, reconciliándonos… Ha sido una suerte habernos tenido el uno al otro.

-También le han etiquetado como el guapo oficial

-No le hago caso a esos comentarios, nunca he hecho nada de moda porque no me seducen esos piropos. Lo llevo normal, no sé, muy natural. Creo que mi paso por el programa ha sido muy limpio, prudente, elegante… No me he metido en grandes shows y críticas y cuando he tenido que hablar de algo que no me ha gustado, como ocurrió con Silene, lo he dicho como se lo diría a cualquier otra persona. En el fútbol yo era delantero y con algunos defensas me he peleado, escupido, pero al acabar nos hemos dado un abrazo. Es así, cuando acaba el partido debes olvidarte.

-Muchas veces se dice que los jueces son excesivamente duros con vosotros...

-Yo creo que lo hacen bien, porque guardan mucho las distancias. Eso está bien porque así les tenemos el respeto que hay que tenerles, llegamos al veredicto «acojonados». Dan miedo real, los tres. Jordi quizás sea el más perfeccionista pero también es un trozo de pan en confianza. No hemos hablado después del programa, pero me gustaría llamarlos y que ya no nos veamos como concursantes y jueces, sino como compañeros que hemos trabajado juntos y nos apreciamos.

-¿Cómo es la vida en la casa?

-Si no grabamos practicamos o viajamos. Yo dormí mucho porque se me pasaban los días muy lentamente, pero también tenías que estudiar y practicar, y las grabaciones eran un día entero.

Muchos dicen que esta ha sido la edición más reality...

-Yo he visto es que es la edición más seguida, eso es señal de que se ha hecho el mejor producto. Teníamos perfiles muy marcados por nuestra personalidad, ha sido bonito ver cómo personas tan diferentes han encajado.

-¿Qué sueños te quedan por cumplir?

-Tener un restaurante, un programa de cocina e interpretar, no sé si teatro o cualquier otra cosa.

- ¿Hay alguien en especial para el que le gustaría cocinar?

-Para los que ya no están, para mis abuelos. Así les podría demostrar que he aprendido a cocinar.

-¿Qué recomendarías a los que se planteen apuntarse a «MasterChef 6»?

-Que si no llegan a echarlo a tiempo lo hagan el año siguiente para ganar el concurso, puede irles bien esa técnica (ríe).