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«Jiji jaja» en TVE con el asunto del decapitado de Castro Urdiales

Por la mañana, unas periodistas se reían días antes comentando lo del decapitado

Tertulia sobre la decapitación de Castro Urdiales
Tertulia sobre la decapitación de Castro Urdiales - TVE
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Las Trece Rosas «torturaban, asesinaban y violaban vilmente». Ortega Smith es una persona capaz de añadir vilmente a esa frase. ¿Hay alguna otra manera de hacer esas tres cosas? ¿Se puede hacer, qué sé yo, «gentilmente»?

Estas declaraciones, y otras muchas (pronunció en TVE la palabra checa), han levantado grande polvareda. Además de atreverse a hablar de la Guerra Civil sin ser Paul Preston, intentó aclarar que no es lo mismo negar la violencia que negar el concepto o artefacto ideológico asociado a esa violencia.

Llevar a Ortega Smith a TVE ahora mismo es un fenómeno un poco punk, y el comisariado audiovisual estaba ayer con las sales, aunque en el fondo les encante porque ya pueden convocar a todos a parar el «facismo» (sin s, facismo). Es inevitable reconocer que ninguno de ellos mostró ni la mitad de irritación cuando Otegui vendió su mercancía en esa y otras televisiones.

En La De Todos, y también por la mañana, unas periodistas se reían días antes comentando lo del decapitado de Castro Urdiales. A una veterana profesional le recordaba una película de Antonio Banderas. «Le cortaba la cabeza, jiji, y la llevaba en su coche, jaja». Jiji, jaja, respondía otra. Tuvo que salir un periodista, muy serio, para reconducir aquello: «En este caso, la realidad supera la ficción y...», y entonces, al hablar de la cabeza cortada del marido, se produjo un momento espectacular. La presentadora matizó con escrupuloso garantismo: «En caso de confirmarse, ¿eh? En caso de confirmarse». ¿Pero qué hay que confirmar? ¿Es presunta la cabeza o el marido desaparecido? ¿O es de otro señor, lo que aun sería más preocupante? ¡Es una cabeza! ¡Una cabeza cocida!

Claro que eso está en consonancia con la forma en que se dio la noticia en algún sitio: «Una cabeza aparece en una caja». Parecida a esa otra reciente: «Una mujer cae de su balcón agarrada a su hija».

Son las cosas de militar en una causa justa, causa por la que después de tanto manifiesto y tanto activismo «netflix» de importación aquí no ha habido ni medio «MeToo» y al final han acabado despidiendo a una mujer periodista por decir «y las chinas, y las negras y las blancas». Le faltó añadir «y las de Soria» para recibir, al menos, un poquito de «soriaridad».