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Javier Cámara: «Las series políticas en España eran un tabú, como el sexo»

Desde el día 25 de enero, TNT España emitirá cada viernes dos capítulos de la serie «Vota Juan», creada por Diego San José y Juan Cavestany

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Un ministro de Agricultura que resuelve una crisis de Estado con un pimiento de Padrón crudo en la boca. De los que pican. Un político que, en lugar de apaciguar, agita la tormenta para colocarse en primera línea. Un padre que hace pasar a su hija por una desconocida porque tiene sobrepeso y está en un programa de cocina sana. O que la asistenta extranjera del candidato a las primarias de un partido le chive su discurso. Suena inverosímil, pero más lo son las impresoras en el Congreso, los viajes a festivales en el Falcon oficial y otros esperpentos que atenúan hasta la imaginación más creativa. Porque, a veces, la realidad supera a la ficción. Aunque no siempre para mejor. «La política real sería una mala serie. La diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción necesitas creértela y la realidad no porque es real. Si la política española fuera una serie sería increíble, yo hubiese dejado de verla», asegura Diego San José, creador junto a Juan Cavestany de «Vota Juan», cuyos dos primeros capítulos –de media hora cada uno– estrena TNT España estrena este viernes.

Como en una terapia de choque, la serie retrata las paradojas de la política a través de la comedia. «Que yo sea mediocre no me parece algo digno de contar –explica San José–, pero sí que lo sea alguien con poder; que alguien que se siente inseguro y vulnerable tenga que tomar decisiones para todo un Estado porque crea un conflicto interno muy bonito para hacer comedia».

«Vota Juan» se sirve de la surreal actualidad y traza un «compendio» de varias figuras para crear a su protagonista, interpretado por un Javier Cámara que vuelve a hacer reír, como en sus inicios. La ficción, sin embargo, evita las etiquetas, los nombres propios y las ideologías. Más que por precaución o autocensura, lo hace porque a San José le interesan más «las carencias y miserias que son humanas que las políticas». «Los protagonistas no se pueden ubicar en ningún partido, lo que nos permite disgustar a todo el mundo», aclara el también guionista. «No me he inspirado en ningún político», cuenta Cámara a ABC, contrario a introducir situaciones reales en la serie porque todo caduca muy rápido. «No queríamos contar lo que hubiese pasado porque hay tramas tan increíbles en la política actual que si se le hubiesen ocurrido a un guionista se las hubiesen tirado para atrás», asegura el actor, que al finalizar cogió un avión a Italia para rodar la continuación de la serie «El joven Papa», con Paolo Sorrentino.

El regreso a España de Javier Cámara, con quien trabajó en «Fe de etarras», ha sido un «privilegio» para San José, que aprecia que alguien de su bagaje no solo «haga cosas de prestigio», como «Narcos», sino que se tire de cabeza a la piscina para «hacer reír». Pero el intérprete no tuvo dudas. «Esta serie llega en el momento adecuado. Tienes la sensación de que hay muchos políticos que se han reído de ti; es hora de reírse ahora con los políticos, no de ellos», aprecia Javier Cámara.

Imposible hace 10 años

Mientras que en países como EE.UU. o Gran Bretaña la comedia política está a la orden del día, en España es un género prácticamente yermo. Y la ficción, exclusiva de TNT y producida por 100 Balas, se atreve a pisar terreno baldío. Una parcela apenas explorada porque, apunta San José, «estábamos en una democracia excepcionalmente joven y para que las cosas pierdan lo sagrado y esa cosa como de sacrilegio tiene que pasar un tiempo». De hecho, duda que «Vota Juan» hubiera sido posible hace una década. Pero, ahora, «la democracia ya es una cuarentona y se puede bromear».

Todo un acierto también para Cámara, que ve con buenos ojos el paso adelante de la ficción española, que se atreva incluso a romper «tabúes», espoleada sobre todo por la irrupción de las plataformas, que han llegado a España como «un elefante que entra en una cacharrería». «Viene bien hacer una serie sobre política, que era un poco tabú como el sexo. Sexo y política en la televisión española nunca han tenido buen espacio», valora el reputado actor, que comparte protagonismo con María Pujalte.

Desmontar los engranajes de la política no es el único objetivo de esta rompedora ficción, que tampoco pretende hacer reír por reír, uno de los defectos de las comedias españolas de antaño. Esas en las que el propio Cámara admite estar «sobreactuado», obligado a subrayar frases ya de por sí brillantes. «Lo interesante de esta serie es que habla de una persona, de sus cuitas diarias y de sus mediocridades», concluye el actor.