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Isabel Pantoja, confinada

Telecinco obtuvo la entrevista carcelaria que nunca le pudo hacer

Isabel Pantoja en Supervivientes
Isabel Pantoja en Supervivientes - TELECINCO
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Cuando aún cabían dudas sobre la rentabilidad del fichaje de Isabel Pantoja en «Supervivientes», ocurrió algo que las despeja por completo. Telecinco obtuvo la entrevista carcelaria que nunca le pudo hacer. Visto con perspectiva, es una mezcla de genialidad y sadismo. Solo había que esperar y meterla durante semanas en una isla reducidísima («Supervivientes»), rodeada de agua por todas partes menos por una, que es Chelo García Cortes. Allí, en esas condiciones, afloraría el síndrome de la Isla.

Su comportamiento estaba siendo errático. Esta semana volvió a pedir irse. «Omar, pide la barca». Él vino en un barco... y ella se iba en chalupa cada tres días y por fin supimos la razón. Abrió su corazón. Confinada al paraíso, revive la ansiedad por «perder su libertad». A qué te recuerda, le preguntó Jorge Javier como un espiritista que está a punto de lograr que el Ente se manifieste y teme perder la señal con el Más Allá. «Donde estuve». «Donde yo no elegí estar». Eran los eufemismos para «aquello que le pasó». «Esto es lo mismo pero en paradisíaco y no tengo el mando de mi vida», e hizo el gesto defensivo que hacemos todos cuando nos apoderamos por fin del telemando.

Isabel Pantoja artista ya había dado paso a la Maribel persona, pero esto era un paso más en la revelación. Verlo se parece a la explotación minera de un montaña tibetana. Telecinco ya ha metido a los ingenieros y a los mineros en el alma pantojil y es solo el principio.

La Pantoja era la última folclórica, nuestro Doñana del corazón, el resultado mitológico de las nupcias entre la copla y los toros elevado por el drama y el secreto. España siguió el curso de la Movida, pero paralela, como un afluente a veces subterráneo, corría esta España campera y eterna que se fue convirtiendo en un inacabable árbol genealógico de capataces, exparejas, nanis, ninis y devotas; de los Ordóñez a Techi, de Encarna a Pepi Valladares. Un Tolkien folclórico que empezó en peineta e iba ya por la gorra Goorin Bros de Kiko Dj.

Pero quedaba el misterio, y ahora será para Telecinco. Capital italiano manufacturando las últimas reservas tonadilleras españolas. Lo que Cantora aún tiene de búnker sentimental de España está en Tito Agustín. ¡Resiste!