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Irene Villa en «Chester»: «Entre odiar y perdonar prefiero lo segundo»

La víctima de ETA visitó el plató de «Chester» para hablar con Risto Mejide sobre su forma de afrontar la vida tras el atentado que sufrió

CUATRO
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Tras el tenso programa de la semana pasada, en el que Risto Mejide sentó en su sillón de «Chester» al periodista Arcadi Espada, este domingo le tocó el turno a Irene Villa, cuya vida cambió para siempre con solo doce años. Víctima de una cadena de atentados que sembró el caos en Madrid en 1991, Irene resultó gravemente herida por una bomba lapa adosada al vehículo en el que viajaba con su madre al colegio, perdiendo las piernas y tres dedos de una mano.

«Esa mañana había habido un atentado y mi hermana, con 15 años, estaba en casa atemorizada porque, como mi madre trabajaba en una comisaría, pensó que nos podría ocurrir otro atentado», recordó la invitada, «yo dije antes de subir al coche: ‘mamá, ¿y si nos han puesto una bomba a nosotras?’. Y mi madre dijo: ‘Hija, eso se lo ponen a gente importante. Tú y yo no somos nadie. Así que ¡venga!, súbete al coche que vamos a llegar tarde’. Y ya no me acuerdo de nada más».

Por sorpresa para la invitada apareció en plató María Jesús González, la madre de Villa. «Yo no quería que me confirmaran lo que presentía, que era que mi hija estaba muerta», relató María Jesús, «cuando salí de la UVI mi padre me dijo "qué, ¿no preguntas por tu hija?" Entonces supe que estaba viva y no tengo palabras suficientes para expresar lo que sentí. Fue como volar, me desaparecieron todos los dolores...Fue mágico». María Jesús recordó que la primera vez que la vio tras el atentado, «estaba llorando y me dijo "mamá, ¿por qué nos ha pasado esto?" Y yo le conté que en este país hay gente que se creen que somos sus enemigos y nos matan. Lo que tenemos es irreversible y podemos tomar dos caminos: podemos odiar o maldecir al que nos ha hecho esto, pero el odio te envenena a ti y no les llega a ellos, y la otra opción es pensar que hemos nacido así y que podemos ser felices sin brazos o sin piernas».

«Yo entre odiar y perdonar prefiero lo segundo», le confesó Villa a Mejide, «la vida va de desintoxicar y de relativizar». El presentador les preguntó a madre e hija si era posible perdonar algo así: «El perdón es imprescindible para vivir feliz. Este caso prescribió a los veinte años sin culpables, porque no consiguieron dar con ellos. Las víctimas qur no quieran perdonar están en su derecho porque les han hecho mucho daño».

El siguiente invitado fue José de Jesús Caballero, un guardia civil cuyo hijo fue asesinado por ETA en agosto del año 2000. «Tenía solo 22 años y muchas ilusiones y proyectos. En todo lo que hago en mi vida está mi hijo, y no perdonaré jamás a sus asesinos. No me cabe el perdón». Dirigiéndose a Villa, dijo que «te aprecio y respeto, pero yo no puedo pasar página y hacer borrón y cuenta nueva. Muchos de ellos piden perdón solamente para eludir la cárcel».

Cuando José se hubo marchado Villa quiso agradecerle a Risto «este homenaje a tanta gente que ha sido asesinada para nada. El perdón no cambia el pasado, pero cambia el futuro». Antes de terminar Risto le preguntó por los famosos chistes sobre su desgracia: «No me molestan en absoluto, e incluso me hacen gracia. Ayudan a mitigar el dolor». El presentador la despidió agradeciéndole su actitud: «Está bien que demos espacio al perdón en tiempos de tanto conflicto y crispación».