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Este hotel es un infierno Kike Sarasola, al rescate de hoteles en apuros

Bañeras mugrientas, manchas en paredes y colchones, habitaciones claustrofóbicas son algunos de los problemas que tendrá que afrontar el prestigioso hotelero en un programa que define como diferente al de Chicote y su «Pesadilla en la cocina»

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Dormir, ducharse y desayunar. Estas son las tres D en las que, según Kike Sarasola, presidente y fundador de la cadena Room Mate, ningún alojamiento puede fallar. Mínimos que no cumple ni uno solo de los ocho establecimientos que ha visitado en su nuevo programa en DMax, «Este hotel es un infierno» (hoy, 22.30), adaptación española del exitoso «Hotel Hell», presentado por Gordon Ramsay.

Bañeras mugrientas, manchas en paredes y colchones, habitaciones claustrofóbicas o dueños que se trataban a gritos son algunos de los problemas que tendrá que afrontar el prestigioso hotelero para intentar a sacar a flote estos negocios. «Este formato me ha cambiado la vida. Las grabaciones fueron duras y he llorado de alegría, pero también de impotencia», cuenta emocionado Sarasola. «Pero también he aprendido a escuchar. Lo bonito no son los hoteles que reformamos y decoramos, sino la historia que tienen detrás, como la del padre que abandonó su local tras la muerte de su hija», añade.

El equipo de la productora Shine Iberia ha tenido que emplearse a fondo para encontrar en internet, entre los 17.000 alojamientos que hay en España, aquellos hoteles familiares con peores valoraciones. «El casting ha sido muy complicado, porque muchos hoteles tienen un nivel de ocupación alto o no querían mostrar sus miserias», explica Ana Rivas, directora de entretenimiento de Dmax.

Cuando daban con el hostal adecuado, Sarasola acudía a probar sus servicios, seguido por decenas de cámaras robotizadas. «Solo las presentaciones están guionizadas. La gente con la que tratamos no son actores, no se repiten escenas. Ellos solo reaccionan una vez», insiste Sarasola.

Distinto a Chicote

Tras un par de noches para detectar los puntos débiles del establecimiento, el equipo enseña a los dueños las claves de una exitosa gestión y lleva a cabo una reforma que normalmente afecta a la recepción, una habitación y un baño. «El objetivo es enseñarles el camino para que ellos puedan replicarla», apunta el experto, que sigue en contacto con muchos de los hoteles que reflotó. «Algunos llaman ahora a la habitación arreglada la suite Kike», bromea.

Satisfecho con el resultado, Sarasola huye de las comparaciones con formatos como «Pesadilla en la cocina». «Alberto Chicote es un gran comunicador, pero somos muy distintos. Él no ahonda tanto en los problemas anímicos de los dueños. El programa también es muy diferente», concluye.