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El Hormiguero Mario Vaquerizo mete la pata y le chiva a un interlocutor la respuesta de la «Tarjeta Hormiguero»

El cantante estuvo en «El Hormiguero» para presentar su libro de cuentos infantiles

ANTENA 3
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Este lunes «El Hormiguero» volvió a la pantalla de Antena 3 tras el parón de Semana Santa. El invitado fue Mario Vaquerizo, que llegaba para presentar «Cuentos para niños rockeros», un libro en el que, con su particular estilo y manera de contar las cosas, el músico se lanza al mundo de los cuentos infantiles, desgranando fascinantes historias del universo de la música. El libro se presenta con una cuidada edición, en la que se incluyen cincuenta ilustraciones de los personajes realizadas por ilustradores de primera línea como Juan Gatti, Leo Peralta o Aitor Saraiba.

Como no podía ser de otra manera, la charla empezó por el debate que estaba teniendo lugar en esos momentos en TVE y las inminentes elecciones. «Me encantan que no les dejen comunicarse con los móviles», contó el cantante, «te permite ver cómo se manejan estando solos». Vaquerizo le contó a Motos que estaba indeciso, y el entrevistador le explicó que «me sobrecoge saber que hay gente que va a votar y hasta que no está delante de las papeletas no elige». «¡Es como la tómbola!», bromeó el invitado, «la situación está complicada. Aunque la gente no lo crea, yo soy político y tengo mis ideales como todos, y creo que muchos no nos sentimos representados por los partidos. Eso hace que la población esté indecisa, y yo elegiré cuando tenga el sobre y votaré al que lo haga más bonito. Y es que la imagen es importante, para mí tan importante como la música».

Luego Motos le preguntó por sus influencias infantiles, «pues tengo entendido que con 5 años te disfrazabas de John Travolta». Vaquerizo contó que su tía le llevaba a un cine de Vicálvaro a ver las películas de Travolta: «Yo ahí dije "quiero ser eso". A mí no me gustaba el fútbol ni las chapas ni nada de eso, y descubrí que había otras cosas que me hacían feliz». Eso, contó el músico, le hizo «darse cuenta de que no hace falta seguir los patrones que marcan la sociedad y no por eso tienes que ser infeliz». Recordó también que «en el colegio me tiraban cuatro gilipollas y me llamaban maricón por leer Superpop y por ir con chicas, pero a alguno de esos los he visto yo luego con la mano floja. Que te llamen maricón no es un insulto, sino un elogio, porque no eres nadie si no tienes un maricón en tu vida».

El entrevistador le preguntó después por la relación con sus padres, pues se había enterado de que Vaquerizo les llama todos los días. «¡Uy, hoy no les he llamado!», confesó el músico. «Pues te propongo que los llamemos ahora», le animó Motos. «¡Pues les va a hacer mucha ilusión llamarles en directo!», lo celebró el invitado. Su padre cogió el teléfono y se le notaba un tanto cortado y nervioso al principio, aunque poco a poco se fue cortando. Luego le pasaron el teléfono a su madre. «No me gusta que te pintes los ojos», le regañó ella en tono cariñoso, «pero bueno, estás guapo».

Les tocó luego el turno a las hormigas, que hicieron que Vaquerizo se muriese de risa con sus chistes y juegos, como el de «Vaquerizando el rizo», en el que ha tenido que adivinar en quién lo han transformado. Ya casi al final el programa, Motos le anunció que tenía que hacer una llamada a un número al azar, fijo o móvil, y preguntarle a quien cogiese «¿qué es lo que yo quiero?», y si el interlocutor respondía «la tarjeta de "El Hormiguero"» se llevaría 3000 euros.

De ese modo, llamaron a un número, pero la persona que cogió la llamada no acababa de acertar. «Quiero la tarjeta», decía, pero sin completar la frase. Le dejaron pensárselo un rato y hablaron con él para darle pistas, pero no había manera de que acertase. Finalmente Vaquerizo, viendo que no daba con la fórmula, le chivó la respuesta y Motos tuvo que cortarle. «Hay que cortar», dijo el entrevistador, «lo sentimos pero así no vale, haremos otra llamada». «Lo siento, he metido la pata», se disculpó Vaquerizo.