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Así se grabó «Alaska y Mario»: «No hacemos telebasura»

El reality sobre la vida de la mediática pareja se emite cada domingo en Paramount Network

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«No hacemos telebasura, hacemos un reality porque nos gusta, nos divierte y disfrutamos. Nuestra nuestra vida tiene una parte lúdica, pero también una muy emocional, de valores tradicionales», cuentan Alaska y Mario, protagonistas de un formato que lleva ya cuatro temporadas mostrando el día a día (o los grandes éxitos de la semana, como dicen ellos) de esta polifacética pareja y sus amigos. Este domingo (22.30), estrenan la quinta temporada en simultáneo en Paramount, MTV y Comedy Central. En ella viajan hasta México para conocer la infancia de Olvido y se adentran en Vicálvaro en busca de las raíces de Mario. «He conocido la infancia de Olvido y me he dado cuenta de que fue perfecta. Ella se ha reencontrado con sus raíces y eso a mí me ha emocionado», confiesa el cantante de las Nancys Rubias. «Lo mejor es que es una gran excusa para hacer cosas que vamos dejando en el día o poner imagen a cosas como el colegio de Mario, ya cerrado», añade Alaska.

Acompañados por su familia y amigos, Rossy de Palma, Pedro Almodóvar, Loles León, Fabio McNamara, Lolita, Rosario, Elena Furiase, los Javis, Brays Efe, Ana Torroja e incluso los futbolistas Torres y Koke. «Lo que me ha gustado es que siguen presentes David Delfín y Bimba Bosé, estuvimos también con su hija. Es muy emotivo, me siento privilegiado por estar rodeado de personas tan buenas», reconoce Mario. Sin embargo, subraya el cantante, todos estos amigos están avisados de que ellos van con cámaras y aparecen si así lo desean. «Nunca obligamos a nadie y siempre les advertimos antes de que vamos con cámaras. Además, intentamos no ser invasivos», plantean.

De hecho, el equipo que graba en su casa («no es tan grande», subraya Mario entre risas) apenas llega a diez personas: dos cámaras, un técnico de sonido, una guionista y el montador. «Nos reunimos para preproducir y ver cuál va ser el hilo conductor de la temporada, pero luego no se hace todo. A veces surgen otras cosas y se graban», reconocen. Suelen estar entre ocho y doce horas, dependiendo de los eventos que surjan en el día. Cada programa tardan cerca de una semana en producirse. «Las grabaciones han sido intensas porque yo soy intenso», bromea Vaquerizo,que ha demostrado en más de una ocasión que no tiene pelos en la lengua ni para hablar de política. Y menos ahora que su amigo, Màxim Huerta, es ministro de Cultura. «Si hacen uno de cómicos, entretenimiento y alegría que me llamen». «Pues a mí no, porque el arte debe ser algo libre, sin directrices. El humor es algo muy propio y cada uno tiene una idea distinta», zanja su mujer.