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Los Gipsy Kings El desolador (e inesperado) drama de las Salazar en «Los Gipsy Kings»

Las «brilli-brilli» hablaron en el «docu-reality» de Cuatro acerca de un acontecimiento de lo más triste, totalmente desconocido para la audiencia del programa

Noemí y Raquel Salazar, este viernes en «Los Gipsy Kings»
Noemí y Raquel Salazar, este viernes en «Los Gipsy Kings» - MEDIASET
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Por tercera semana consecutiva, «Los Gipsy Kings» llegaron a las noches de Cuatro con las vivencias de los Jiménez, los Maya, los Salazar y los Fernández Navarro. Las cuatro familias protagonistas del «docu-reality» de la segunda cadena de Mediaset regresaron una velada más al «prime time», en una nueva emisión cargada de historias de lo más dantescas.

Las primeras en saltar a la palestra fueron las Salazar, con Raquel y Noemí una vez más a la cabeza. Madre e hija, desesperadas, acudían al taller a recoger su «brilli-furgo», la furgoneta que se compraron la semana pasada. A por ella fueron en taxi, aunque el conductor las dejó un poco lejos. «He “mirao” el cronómetro y eso ponía un montón», dijo la madre. Ojiplática, Noemí contestó. «¡Pero qué cronómetro, mama! ¡Dirás el taxímetro!». «Bueno yo que sé, pero eso no dejaba de subir», replicó Raquel.

Una vez que recogieron el vehículo, vieron su estado final y el pequeño «salón» que los profesionales del taller les habían instalado en la parte trasera de la «brilli-furgo», madre e hija vivieron un momento de lo más emotivo. «Noemí, tengo que confesarte algo. Soy muy feliz de que tengamos esta relación. Si no hubiera sido por ti, no hubiera vivido ni la mitad de las cosas que he vivido. Te quiero mucho», sentenció la madre. Su hija comenzó a llorar. «Me demuestras poco que me quieres. A veces, necesito que seas más cariñosa», dijo la joven de las «brilli-brilli».

Instantes después, con las dos entre lágrimas, Raquel hizo una nueva confesión, totalmente desconocida para los telespectadores de «Los Gipsy Kings». «Tengo el dolor de tu hermana», recalcó, antes de hablar a cámara con claridad acerca de la gran novedad de la noche, algo de lo que la audiencia no tenía ni la más remota idea. «Tengo una hija de la que nunca hablo. Hace tiempo que no la veo. No tengo relación con ella apenas. Y la verdad que me duele». Noemí también aclaró la revelación de su madre. «Ella se casó y decidió estar más con la familia de su marido. La echo mucho de menos. No la tuve en mi boda, pero la verdad es que la necesito y la quiero mucho».

La madre siguió con su alegato. «Yo no la he excluido de mi vida. Es ella, que no quiere formar parte de ella». Entre lágrimas, las dos se intentaban consolar. «No te quiero amargar este día, hija. Pero, ¿qué hago? Si es que no puedo sacarme de la cabeza a mi niña», dijo la madre. «Ya verás como Dios nos ayuda y todo se arregla», replicó su hija. «Yo ya no sé Noemí. Yo ya no creo nada», sentenció Raquel, tajante.

A bordo de la «brilli-furgo», madre e hija decidieron viajar hasta Marruecos... aunque totalmente en secreto. «Le voy a decir a tu padre que nos ha llamado un proveedor y nos tenemos que ir al sur urgentemente, para comprar unas telas», dijo Raquel, para tratar de justificar su viaje en su negocio de ropa. «¡Esto es como Elche!», dijo su hija al llegar, fascinada.

«La Rebe» no levanta cabeza

Por otro lado, los Jiménez intentaron una noche más animar a «La Rebe» en Plasencia. En esta ocasión, la joven recibió una invitación para acudir como jurado al certamen de Miss y Mister Belleza Gitana, que ella misma había ganado unos años atrás. Después de que el bautizo de su hijo les obligase prácticamente «a tener que vender la casa», como dijo Daniel, el padre de Rebe, al hablar de la avería económica que les supuso la ceremonia, la joven continúa sin levantar cabeza. «Pero Rebeca hija, ¿qué te pasa?», quería saber su madre Marisol. Pero una y otra vez, no tenía éxito en sus plegarias.

En Mallorca, los Fernández Navarro continúan ofuscados en gastar la mejor broma de cámara oculta «de la historia». Tras la compra de una sofisticada cámara de vídeo la pasada semana, y de probar sus habilidades en materia con Loli, la matriarca, Joaquín «El Prestamista», Fali y Mariano siguen haciendo de las suyas. En esta ocasión, en el paseo marítimo de la ciudad, con una controvertida broma que llevaron a cabo gracias a un melón.

Los Maya, por su parte, continúan organizando las Bodas de Oro de Salvadora. Aunque acuciados por el estrés del evento, Juan Andrés, Joni y compañía decidieron ir a pasar un día de playa a Marbella. El bañador, no obstante, reabrió un trauma en la vida de Joni. El joven no está a gusto con su aspecto físico, por lo que Juan Andrés tuvo que ejercer de «terapeuta» para tratar de levantarle el ánimo en «Los Gipsy Kings».