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Galindo, líder de un séquito que cambió la televisión

El colaborador, compañero de batallas de Javier Sardà en «Crónicas Marcianas», ha muerto a los 81 años

De izquierda a derecha: Boris Izaguirre, Carlos Latre, Fernando Ramos, Martì Galindo, Javier Sardá, Rosario Pardo y Manel Fuentes
De izquierda a derecha: Boris Izaguirre, Carlos Latre, Fernando Ramos, Martì Galindo, Javier Sardá, Rosario Pardo y Manel Fuentes
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Hay una etapa en la historia de la televisión española que no puede entenderse sin «Crónicas Marcianas». El programa de Telecinco, nacido como el relevo de «Esta noche cruzamos el Mississippi» cuando su presentador, Pepe Navarro, decidió nadar hacia la competencia y replicar el espacio en Antena 3 con «La sonrisa del Pelícano», consiguió en pocas emisiones que la audiencia olvidara al periodista cordobés y trasnochara cada día para ver a Javier Sardà y a su séquito comentar la actualidad de la jornada y entrevistar a personalidades de lo más extravagantes. Con Sardá al frente de «Crónicas», la sonrisa del ave acuática duró más bien poco y Navarro tuvo que decir adiós a aquel proyecto tan solo dos meses después de iniciarlo. Comenzaba, así, el reinado en el «late night» de «Crónicas Marcianas», un espacio coral que algunos no dudaron en relacionar pronto con el término «telebasura» pero que, sin embargo, alcanzó cotas de audiencia deseadas hoy por cualquier cadena en su lucha feroz con la competencia.

Javier Sardà, director de aquel buque insignia de Telecinco en el que se convirtió «Crónicas Marcianas» al poco tiempo de su estreno fue también responsable de que rostros hoy de sobra conocidos en nuestra televisión saltaran a la fama: Boris Izaguirre o Carlos Latre fueron colaboradores indiscutibles del espacio nocturno, como también lo fueron el Padre Apeles, Carlos Navarro «El Yoyas», Paz Padilla, Karmele Marchante, Mariano Mariano, Juan Adriansens, Fernando Ramos, Mila Ximénez o Martí Galindo. Este último, que dio vida al Señor Galindo en el programa de Sardà, murió este domingo a los 81 años tal y como anunció a través de Twitter Josep M. Mainat, uno de los miembros de Gestmusic, productora de «Crónicas Marcianas».

Su corta estatura y su fuerte personalidad, la de un hombre entrañable pero de carácter difícil, fueron algunas de las cualidades que convirtieron al Señor Galindo en un personaje indispensable en las noches de «Crónicas Marcianas». El catalán llegó al programa entrados ya los 60 años y con una dilatada trayectoria a sus espaldas en el mundo de la interpretación. En 1963, por ejemplo, estrenó sobre las tablas la obra «El hombre, la bestia y la virtud», de Luigi Pirandello, en el teatro Calderón de Barcelona con la compañía de Alejandro Ulloa, y, en 1985, en la sala Villarroel «La desaparición de Wendy», de Josep Maria Benet i Jornet. En 1991, hizo lo propio con el musical «Snoopy», dirigido por Ricard Reguant.

El actor se encontraba en el paro cuando una llamada de Sardà cambió para siempre su suerte. Así lo explicó Galindo durante una de sus últimas intervenciones televisadas, la que tuvo en «¡Qué tiempo tan feliz!» con motivo de un homenaje a Sardà. Como relató el presentador de «Crónicas Marcianas», «cuando decidimos el título del programa buscábamos que la perspectiva no fuera la típica de una ciudad. Llamé a mi hermana (Rosa María Sardà) y le pregunté: ¿Tú crees que a Galindo le interesaría ser un marcianito dentro de nuestro contexto de marcianos?». La actriz y hermana del presentador no lo dudó un instante: «¿Quieres hacer el favor de llamarle ya?», le dijo. El resto de la historia ya se conoce.

Javier Sardà, además, quiso contar una anécdota sobre la única exigencia que Martì Galindo puso al periodista a la hora de intervenir en su programa: «Llamé a Galindo para quedar y me dijo, textualmente: 'Bueno, pero que no sea muy temprano por la mañana'». El intérprete, ave nocturna desde su juventud, confesó en el programa de María Teresa Campos que, tras su salida de «Crónicas», continuó trasnochando: «Soy noctámbulo, sigo yéndome a dormir tarde como cuando trabajaba en 'Crónicas' o hacía teatro», explicó.

A la enorme popularidad del señor Galindo en «Crónicas Marcianas» le siguió el silencio absoluto tras su salida del controvertido espacio de Telecinco. Cuando el actor contaba con 65 años, la caída de los datos de audiencia obligó a la productora a explorar nuevas vías para enganchar a los espectadores y Galindo no entraba en los nuevos planes. Poco se supo, tras ese revés laboral, de la vida del actor, que optó por dar la callada por respuesta y alejarse de los focos, a los que llegó casi por accidente. «Nos conocimos en otro planeta... Él siempre fue grande», ha dicho hoy Manel Fuentes para despedirse de actor. Descanse en paz.