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La fortuna que Ángel Garó acumuló en los noventa gracias a la televisión

El humorista habló en «Sábado Deluxe» de las cifras astronómicas que había cobrado en los noventa

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Ángel Garó seguía este fin de semana el camino establecido para los expulsados de la casa de «GH VIP 6» al acudir al plató de «Sábado Deluxe». El humorista estuvo en el espacio de Telecinco para charlar con Jorge Javier Vázquez sobre sus momentos más polémicos en la casa de Guadalix. Pero uno de los momentos más interesantes de la entrevista tuvo poco que ver con la casa de Guadalix de la Sierra, y es que Garó ha sido uno de los humoristas que mejor ha facturado durante los noventa.

Las cifras astronómicas que llegó a manejar Ángel Garó por sus intervenciones en televisión. «TVE me pagó por emitir uno de mis espectáculos, 'Personas Humanas', grabado en el Teatro Alcalá en 1994, alrededor de los 65 millones de pesetas. Es decir, unos 360.000 euros. (...) El 10% era para un asesor de imagen y el 30% para mi manager, que era buenísimo», confesó el exconcursante de «GH VIP».

Pero este dato no fue el único que facilitó. El artista también reveló que facturó 24.000 euros por cada una de sus nueve apariciones en «Sorpresa, sorpresa», con Isabel Gemio, que apenas duraban 15 minutos. Pero ¿dónde ha ido ese dinero? El humorista asegura que gran parte de ese dinero lo invirtió en arte: «Abarca desde el siglo XV hasta Picasso. Son 300 obras. No sé en cuánto está valorada porque el arte tiene un valor relativo».

Generando risas

El cómico, natural de la Línea de la Concepción (Cádiz), siempre tuvo claro que quería dedicarse al mundo artístico, por lo que se formó en arte dramático y encaminó sus primeros pasos hacia la televisión. Garó aparecería por vez primera en el medio catódico en 1989 imitando a Lola Flores en el programa de TVE «Pero, ¿qué es esto?» para, posteriormente, entrar por la «puerta grande» de la televisión española gracias a Narciso Ibáñez Serrador y su popular «Un, dos, tres... responda otra vez». En él, Garó entretenía al público con diferentes monólogos de humor que, en poco tiempo, le llevarían a alcanzar la gloria televisiva.

Cuando el programa de Narciso Ibáñez Serrador tocó a su fin, Garó encadenó apariciones televisivas en programas como «El semáforo», «Espejo secreto» o «Qué apostamos» pero, con la llegada del nuevo siglo, el cómico fue perdiendo la visibilidad mediática de la que gozó años atrás.

En lo referente a su vida íntima, el gaditano se caracterizó siempre por ser una persona celosa de su intimidad. Compaginó sus cada vez más esporádicos trabajos televisivos con el teatro e invirtió su fortuna en distintos negocios inmobiliarios y de hostelería así como en la combra de obras de arte.