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First Dates La propuesta de su pareja que aterrorizó a una comensal de «First Dates»

Vicente llegó a «First Dates» con un objetivo muy claro: «Busco una mujer para convivir, no para ir a pasear»

CUATRO
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«Los solteros de First Dates llevan todo el día pensando solamente en enamorarse». Así anunciaba en Twitter el programa de Cuatro su sesión de este jueves. En efecto, mientras haya solteros obsesionados con «encontrar el amor» la permanencia del programa de Carlos Sobera está garantizada. Siendo así, todo indicada a que tendremos «First Dates» para rato. El gancho del programa está en la diversidad, en la amplia gama de parejas que intentan enamorarse delante de millones de españoles.

La primera en aparecer en el restaurante fue Alexa, una camarera madrileña de 20 años que dice que «todo el mundo piensa que soy una diva por cómo visto, pero mi forma de ser es muy diferente». La joven no ha tenido suerte últimamente con el amor, ya que «cuando a un chico le dices que trabajas en la noche se echa para atrás porque piensa que tienes a muchos detrás». Seis años mayor era Diego, un hostelero burgalés que desde otoño ostenta el título de miss de su ciudad: «Yo soy un feo que sabe sacarse partido, y que eso lo compagino con mi carácter divertido y alegre».

La primera impresión fue excelente en ambos casos, que vieron a su pareja como una persona atractiva, y por eso se empieza. A Diego lo único que no le gustó fue que trabajase de noche, pues «sé cómo son los hombres y aunque no soy celoso no me gustaría saber que tiene a muchos chicos acechándole». Aunque la cena fue agradable, los dos coincidieron en que había faltado feeling y decidieron seguir su relación como amigos.

Bastante más mayor era Conchi, una alicantina de 76 años que dice que no le «gusta ir vestida como una yaya porque no tengo mentalidad de yaya aunque tenga ocho nietos». Era su segunda vez en «First Dates» y, al igual que lo primero, buscaba a un hombre «educadito, amable, respetuoso y pulcro». También alicantino era Vicente, que a sus 84 años se mantiene en plena forma gracias a sus sesiones de gimnasia y a la «ilusión, que es lo más importante de la vida». Buscaba a una mujer «para convivir, no para salir a pasear».

Él aseguró que «jamás he juzgado a una mujer por el exterior», pero eso no evita que se le haya «salido el corazón cuando la vi de lo bonita que era». La conversación iba fluyendo bien hasta que él dijo que buscaba una mujer para convivir, algo que asustó a Conchi. Con mucho tacto, se justificó ante su pareja tratando de no herirle: «No quiero dejar mi familia ni mis casas porque estoy muy feliz...Es una lástima, pero no quiero la convivenvia». A él le contrariaron sus palabras y le dijo que «hubiese sido muy feliz, lamento que no pueda ser».

Pese a ese primer bache, la cita siguió por buen camino y todo indicaba que podrían llegar a un acuerdo. «Vicente lo tiene todo, es fantástico», dijo Conchi, y ahí ya se intuía que quería una segunda cita. Vicente también dio el «sí, quiero» y los dos se marcharon juntos del restaurante.