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First Dates La pareja más inesperada de «First Dates»: Un cristiano conservador y una atea feminista

Oriana y Javier no coincidían en casi nada pero la química del amor pudo más que sus ideas

CUATRO
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Este martes rompió el hielo en «First Dates» David, un madrileño de 50 años con gustos polivalentes: «Me gustan blancas y negras, altas y bajas, gorditas y delgadas». Pese a ello, David no ha tenido suerte en el amor: «Es que no cuajo. No he tenido mucho aguante en ninguna relación». Le contó a Sobera que esperaba «encontrar a una chica que sea abierta y simpatica, y valiente a la hora de emprender viajes y proyectos».

Su pareja iba a ser Rosa, una teleoperadora barcelonesa de 48 años que dijo que le gustaban «los hombres con personalidad, con las ideas claras y que lleven las riendas, que yo ya estoy harta de llevarlas». Sobera les presentó y ella comentó más tarde lo que pensó al verle: «Si me lo encontrase en un bar hubiese pensado que no le gustan las mujeres». David, en cambio, quedó encantado con su pareja que le pareció «guapísima, y tiene una espalda muy sexy con ese tatuaje. Me la imagino desnuda y me pone bastante».

Los dos estaban muy nerviosos los primeros minutos, pero él tomó el control de la conversación y Rosa se fue relajando. «Me gustan las chicas originales y divertidas, y parece que tú eres una de ellas», se sinceró David. No obstante, a ella no acabó de gustarle el madrileño: «Él ha pensado que nos vamos a entender, pero está un poquito lejos de ser así. No ha sido lo que me esperaba. Es abierto, y eso me gusta, pero le falta masculinidad».

Un poco más adelante David metió la pata cuando filosofaba sobre el amor: «Las relaciones a nuestra edad ya no son de amor, son como un contrato». Rosa puso mala cara y él se apresuró a cambiar de opinión. «Ha rectificado porque ha visto la cara que puso, se dio cuenta de que había metido la pata», contó. Cuando llegó el momento del desenlace, ella reiteró que «esa falta de masculinidad es un problema para mí» y no quiso tener una segunda cita.

Bastante más joven era Javier, un elegante estudiante madrileño que se presentó como un chico «de una familia cristiana y conservadora, y me gustaría casarme por la iglesia y formar una familia tradicional con muchos hijos». No parecía muy indicada para esos planes Oriana, una estudiante argentina afincada en Madrid que se definió como «feminista y atea». La joven buscaba en «First Dates» a «un hombre liberal, que piense como yoy que cada uno tenga su espacio».

Sobera les presentó y Oriana quedó muy complacida: «Es muy guapo, me gusta su cuerpo y cómo viste». El mismo presentador advirtió de las muchas diferencias que había entre ambos, pero en el amor todo es posible. La conversación fue muy animada y, contra lo que podría suponerse, ambos sintieron una gran sintonía.

Hablaron sin tapujos de los temas que les sepraban, pues al poco de sentarse él le preguntó por su religión. Oriana le contestó que era atea y Javier contó que era cristiano practicante. Él le preguntó también que cómo quería que fuese su boda, si por la iglesia o por lo civil, y cuántos hijos quería tener. «Si me voy con ella se iría a la mierda mi idea de una familia cristiana, pero bueno, ya veremos», confesó él riéndose.

Luego fue Oriana la que se lanzó a la carga preguntándole a Javier su opinión sobre el feminismo. «Yo estoy a favor, porque quiero que haya igualdad», respondió. La atracción entre ambos era evidente, y eso acabó pesando más que sus diferencias ideológicas y religiosas. Muy contentos, se fueron de la mano prometiendo que tendrían una segunda cita para conocerse mejor.