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First Dates Las mayores muestras de incultura vistas en «First Dates»

El programa de Carlos Sobera está a punto de cumplir las mil noches en antena y en el restaurante de «First Dates» hemos escuchado de todo

CUATRO
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«First Dates», el programa de citas presentado por Carlos Sobera en Cuatro, está muy cerca de llegar a las mil veladas en antena. A lo largo de estos casi dos años de emisión han pasado por el restaurante de «First Dates» los personajes más estrambóticos que puedan imaginarse y nos han dejado otras tantas perlas para el recuerdo. Cualquier espectador que haya seguido el espacio de Cuatro sabe que por allí han desfilado desde pedantes insoportables hasta personas con lagunas culturales, y sobre todo geográficas, más que importantes. Aquí hemos recopilado algunas de las meteduras de pata y muestras de incultura más notorias de los comensales de «First Dates».

«Onesto» y «actibo»

Alicia y Carlos protagonizaron uno de los momentos más tensos que se recuerdan en «First Dates». Alicia era una malagueña de 26 años que aseguró no haber tenido suerte en el amor porque «los hombres se crean una idea equivocada de lo que soy»; y Carlos un sevillano de 28 años que trabaja en el sector de la hostelería. Este quiso dejarle a Alicia una nota explicándole cómo era, y en ella se definió como «onesto» y «actibo». El caso es que lo primero que Alicia le dijo a Carlos fue llamarle la atención por sus faltas ortográficas, algo que no le hizo mucha gracia al sevillano: «Hemos venido a conocernos y me sales con eso...Aquí, delante de miles de personas que están mirando me dices que tengo faltas de ortografía...Pues me voy a cagar en todas tus mulas».

Albert Einstein y la bombilla

Carolina, una azafata de vuelo sevillana de 25 años , llegó a «First Dates» quejándose de que «los chicos se acercan por interés porque soy azafata». Sobera la sentó a cenar con Javier, un aceitunero extremeño de 30 años. La cita no prometía ser especialmente movida, pero resultó bastante estrambótica. La conversación no acababa de arrancar y, para desatascar la charla, se pusieron a responder un cuestionario del programa. A ella le tocaba decir quién era su personaje histórico favorito, y contestó que «como he estudiado química uno que me gusta es Albert Einstein, el que inventó la bombilla. Gracias a él podemos vernos de noche, podemos ver la televisión...Es un personaje muy importante en esta vida».

«¿Qué es un feliche?»

Jennifer, de 33 años e Iván, de 32, tuvieron una cita distendida pero en la que no fluyó el amor. «Creo que somos muy parecidos. Podemos compaginar», explicaba el joven. Tras una cita «muy normal», como la definió Sobera, el momento más rocambolesco de la cena llegó cuando una de las tarjetitas de «First Dates» les emplazó a hablar acerca de sus «fetiches sexuales». Sin embargo, ninguno de los dos supo leerla bien. «¿Qué es esto? ¿Nuestros "feliches"? ¿Qué es un "feliche"?», se preguntaba Iván. Jennifer no tenía respuestas. «¿"Feliche"? ¿Será fichas o algo de eso, no?». Iván personificó el desconcierto de ambos instantes después. «Hemos leído una tarjeta, pero no sé qué quiere decir "feliches"», afirmó con rotundidad a la cámara.

«Una persona súper inculta»

Cristina, de 20 años, que llegó al programa en busca de un hombre maduro y la sentaron a cenar con Selu, de 24 años. A ella no pudo decepcionarle más la cita, y se debió principalmente a que lo veía como «una persona súper inculta». La organización del programa quiso dar un empujón a la cita ofreciéndoles algunos temas sobre los que hablar, y el primero que salió a relucir fue Cristina Cifuentes. «¿Qué es eso? No sé lo que es», reconoció él. A Cristina le sorprendió la oceánica ignorancia de Selu y no quiso tener una segunda cita con él.

Problemas con la geografía

Carolina, una murciana de 18 años dejó a todo el mundo sin palabras con su ignorancia geográfica. La joven cenó con Ayub, un chico de Logroño de su misma edad. Nada más conocerse ella le preguntó de dónde era, y Ayub le respondió que era de Logroño. «¿Logroño está en Barcelona, no?», reaccionó ella. La cara de su pretendiente, que era todo un poema, dejaba claro que su cita no iba a llegar demasiado lejos.

Murcia y Andalucía

Ana, una estudiante de historia malagueña, llamó la atención nada más llegar a «First Dates» por su estrambótico vestuario (pelo teñido de rojo, coletas a lo Pippi Calzaslargas y una tirita en la cara): «Es parte de mi vestuario y es una forma de representar el dolor emocional como dolor físico». Pero nada comparado con el aspecto de su pareja, Samuel, un dibujante valenciano que llevaba unas rastas rubias casi hasta los tobillos y unas puntiagudas orejas de elfo. La cita fue bien en un principio y ella le invitó a conocer Andalucía, y él le dio una respuesta que denota sus escasos conocimientos en geografía: «Ya estuve en Andalucía cuando fui a Murcia de vacaciones».

«No sé cuál es 'La vida es sueño"»

A Manuel y Carmen les separó definitvamente la ignorancia de esta última. Él, actor y director de teatro, encontró imperdonable que su pareja no supiese qué obra era «La vida es sueño». «¿La verdad? No sé cuál es 'La vida es sueño"», reconocía Carmen sin preocuparse en exceso. «¿Pero el autor, al menos, sí lo conoces?", replicó él. «Tampoco, ni idea ahora mismo», contestó Carmen. Manuel no se mordió la lengua en el confesionario: «Uf, de verdad, no saber de quién es 'La vida es sueño'... no me quiero aferrar a ese tipo de cosas, pero esto es algo fundamental. Es una cuestión ya de instituto».