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First Dates Los macabros gustos amorosos de una gótica en First Dates

Sonia sentía debilidad por los vampiros: «Son delgaditos, cultos, pálidos...»

Sonia se marchó de First Dates tan soltera como había llegado
Sonia se marchó de First Dates tan soltera como había llegado - CUATRO
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No se sabe hasta cuando podrá «First Dates» seguir explotando las riquísimas reservas de solitarios exhibicionistas (no se sabe bien en qué orden) dispuestos a romper su mala racha amorosa en el restaurante de Carlos Sobera. Varios lleva ya el programa de Cuatro sentando a cenar a diez o doce solteros diarios, ¿existen en España personas suficientes para sostener este ritmo otros quinientos programas? Tal vez sea algo que deba preocupar a las autoridades sanitarias.

Empezó la noche con una cita de veinteañeros, con el descaro y la gracia que les son propias. Cristian, un rapero barcelonés de 26 años, se sentó a cenar con Marta, una tarraconense de 24 años que estudiaba turismo y tenía como lema de su vida«aprovechar al máximo el momento que no tienes delante y no pensar en el futuro, que es siempre imaginario». La sintonía entre ambos fue buena desde el comienzo, con una conversación animada y muchos gustos en común. La cita fue sobre ruedas y el final fue el que podía esperarse desde un comienzo: tendrían una segunda cita, y posiblemente una tercera, una cuarta...

La excentricidad llegó con la tercera pareja de la noche, con una estética a cada cual más extravagante. Sonia tiene 31 años y es una dibujante alicantina de gustos góticos, con una habitación llena de muñecos siniestros y que siente atracción hacia los vampiros, «son así delgaditos, cultos, pálidos...me gustan, tienen un misterio especial». Su pareja fue Guti, que cumplía lo de delgadito y lo de pálido pero no está claro que también fuese culto. Su estética era más alternativa, lleno de piercings, dilataciones y tatuajes.

Tardó poco en salir a la luz el tema de los vampiros, pues parece que se trata del tema de conversación preferente de Sonia. Poco tenía que decir Guti al respecto, más que en una ocasión se había disfrazado de vampiro en los carnavales de su pueblo. Él quiso salir pronto del tema, y empezó a preguntar por sus gustos musicales, tema en el que descubrieron que tenían mucho en común. A partir de ahí las cosas fueron más rodadas, y ella le abrió se corazón contándole sus miedos y sus debilidades emocionales. Pese a ello, y aunque él quiso darle una segunda oportunidad, Sonia prefirió volverse sola a su casa.