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First Dates La inesperada coincidencia de dos comensales en First Dates

Karen y David habían sido compañeros de trabajo y volvieron a encontrarse en el restaurante de First Dates

Pese a que la cita fue agradable, David y Karen prefirieron seguir siendo amigos
Pese a que la cita fue agradable, David y Karen prefirieron seguir siendo amigos - CUATRO
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Este miércoles, en teoría, se celebraba la noche número 579 del restaurante de citas más famoso de la televisión, aunque a la vista de lo sucedido con el programa del martes habrá que poner en entredicho los datos de los que First Dates. En cualquier caso, Carlos Sobera volvió a presentarse en plató para recibir a los solteros que no se cansan de buscar el amor donde haga falta, en los bares o en televisión.

Desde Cuatro intentaron redimir su fallo del día anterior ofreciendo un repertorio de solitarios de lo más jugoso, de esos que hacen a los espectadores partirse de risa en el sofá de casa y apostar con la familia a si habrá segunda cita o no. Empezaron Lolo y Juan, dos hermanos, el primero homosexual y el segundo no. Los dos hermanos llevan casi un año sin hablarse después de que Juan se enterase de que Lolo era homosexual. Además, Juan no era nuevo en First Dates, pues ya había pasado por plató hace unos meses pero fue rechazado.

Primero llegó al restaurante Lolo, que iba a buscar un hombre, pero Sobera le presentó a Dámaris, la cita de su hermano, para que se formase una primera impresión de ella. Juan apareció por allí minutos después sin tener ni idea de que su hermano Lolo iba a estar allí esperándole. Cuando se lo encontró al llegar, no pudo menos que emocionarse, aceptar reconciliarse con él y olvidar todo lo sucedido hasta entonces.

El mundo es un pañuelo, y eso es algo que de vez en cuando podemos constatar en First Dates. Que se lo pregunten si no a Karen, hondureña de 29 años, y David, peruano de 34, que no daban crédito a lo que veían cuando se vieron el uno al otro y supieron que debían cenar juntos. Y es que resulta que David y Karen eran compañeros de trabajo y se habían caído bien desde el momento en que se conocieron. «Ahora debéis conoceros en la faceta amor», les instó una de las camareras del programa. En un principio no parecían muy reticentes a esa idea, lo que demuestra que había algo más que una simple relación de trabajo.

La cita fue agradable y distendida, y alcanzó incluso su punto tórrido, con conversaciones sobre sus filias sexuales. Se lanzaron no pocos piropos el uno al otro y miraditas más que elocuentes. Cualquiera que estuviese viendo la cita hubiese apostado todos sus ahorros a que David y Karen iban a salir de plató para irse directos a una habitación en el hotel más cercano, pero se hubiese equivocado. Contra todo pronóstico, los dos comensales eligieron seguir con su relación de amistad y no dar un paso más allá.