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First Dates La increíble coincidencia entre dos comensales antes de ir a «First Dates»

Ismael e Isa coincidieron en la estación de trenes de Barcelona y horas después se sentaron juntos a cenar

CUATRO
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«First Dates» comienza la semana con el mismo ímpetu con el que terminó la anterior. No remite la marea de solteros desesperados a la busca del amor que llaman a la puerta del restaurante de Carlos Sobera para intentar resolver su gran problema: la soledad. Son ya muchas más de 711 las noches que «First Dates» lleva en antena en Cuatro y no parece que vaya a terminarse pronto, pues cada día decenas de solitarios aparecen por allí en busca de su alma gemela.

Llegó la primera al restaurante Isa, una barcelonesa de 36 años que vive «con mi hijo, que para mi es lo mejor del mundo. Cuando tengo un mal día me basta con mirarle a los ojos para que todo vaya bien». La catalana había llegado al programa buscando «un hombre como los de antes, que esté pendiente de la mujer, que de vez en cuando te regale flores...». Para hacerle compañía estaba Ismael, catorce años mayor que ella, también barcelonés. «Mis dos hijos son mis ojos. Tenemos una relación muy buena y siempre que estoy con ellos lo pasamos pipa», dijo el hombre ante las cámaras del programa.

La cena fue animada desde el primer minuto y quedó patente que ambos comensales iban a tener sintonía. A Isa le gustó que Ismael fuese un hombre cortés y sofisticado, de ascendencia árabe y políglota. También demostró ser un tipo observador, y sorprendió a Isa al poco de haberse sentado a la mesa. «¿Tú has salido hoy a las cinco de la tarde de la estación de Sants, verdad? ¿Y estabas a la puerta fumándote un cigarrillo? Porque te vi y dije "mira qué chica más guapa"», le dijo el barcelonés. Acertó y esa chica resultó ser Isa, que se quedó encantada con el piropo. Pese al buen ambiente que se vivió durante la cena, y aunque él se mostró dispuesto a tener una segunda cita, ella dijo que no «ha habido feeling».

Bastante más joven era la siguiente pareja. María, una estudiante sevillana de 20 años se presentó advirtiendo que su «deporte es el kárate. Es lo que más me gusta». La chica buscaba una chico curioso, «con interés por aprender cosas y descubrir el mundo» y en principio en ese perfil no parecía encajar Eloy, también sevillano de 20 años cuya mayor aspiración es «ser conocido por la gente como el modelo de Triana». El chico, que se sentaba a cenar con una futura bioquímica, se había sacado la ESO de milagro y le dio pereza seguir luego con el bachillerato.