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First Dates Las ideas peregrinas de una comensal sobre la familia: «No hay que seguir los cánones de la sociedad»

Elizabeth y Jose tuvieron una cita distendida y agradable, pero sus proyectos de futuro eran irreconciliables

CUATRO
Actualizado
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Este martes Cuatro emitió una nueva entrega de «First Dates», el programa de citas a ciegas que presenta Carlos Sobera. La primera en entrar al restaurante fue Elizabeth, una vigilante de seguridad malagueña de 43 años, que se presentó diciendo que «parezco creída porque me cuido mucho y la gente se piensa que me creo la mejor, pero realmente es porque me exijo muchísimo».

Elizabeth le confesó a Sobera que buscaba a un hombre «fiel, que me trate como mis padres, estando siempre pendiente de mí». Además, añadió que ella «no se fija en el género, sino en la persona. Aunque hoy me apetece un chico». En el programa de este martes los comensales debían llevar el menú para su pareja, y la malagueña llevó «comida fitness para gente que va al gimnasio. Así podrá conocer mi rutina de alimentos».

También malagueño era José Miguel, un jardinero de 36 años que se comparó con un huevo duro: «Duro por fuera, pero blando por dentro». Al igual que Elizabeth, también él dijo ser bisexual aunque con cierta preferencia por las chicas. José Miguel le contó a Sobera que llegaba en busca de una mujer «que busque evolucionar y que quiera ser feliz». Nada más ver a Elizabeth José Miguel se quedó fascinado: «Me di cuenta de que era una guerrera».

La impresión de ella no fue la misma, pues no le gustó nada que él fuese más bajo: «A su lado parezco un travelo». No obstante, en cuanto se sentaron a hablar la conversación fluyó sin problemas. Primero se percataron de que los dos eran religiosos y bisexuales. Con esto ya les dio para hablar largo rato y compartieron cómo habían descubierto sus inclinaciones bisexuales.

Un poco más adelante José le preguntó a Elizabeth por sus planes de futuro y le contó que él quería formar una familia. A la malagueña esto le hizo torcer el gesto pues, según su filosofía de vida, «no hay que seguir los cánones de la sociedad sobre lo que es la familia. Para mí mi perra es como mi hija, es mi familia, y tengo por ella los mismos sentimientos que con una persona».

En este punto sus caminos se separaron irrmediablemente, pues José tenía muy claro que quería formar una familia en el futuro. Cuando llegó el momento del desenlace ninguno de los dos quiso tener una segunda cita, pero sí acordaron seguir viéndose como amigos. «Yo quiero asentarme y tener hijos y ella quiere vivir la vida», lamentó él.