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First Dates La humillación gratuita de un comensal a su pareja: «Tienes cara de mona y más cejas que patillas Curro Jiménez»

Silver y Ana terminaron su cita cruzándose insultos y acusaciones

CUATRO
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Una de las primeras comensales de «First Dates» este miércoles fue Sofía, una madrileña de 23 años que estudia magisterio y que se presentó asegurando que «mis dos grandes pasiones son las mujeres y la ropa». No obstante, matizó que «no descarto enamorarme de un hombre, pero ahora mi prototipo físico es más bien de una chica». Se definió como una chica «simpática e inquieta» y buscaba a una mujer «de pelo largo y morena». Contó también que con su madre «no tengo relación desde que le dije que me gustaban las chicas».

Su pareja fue María, una monitora madrileña de la misma edad que dijo estar buscando a una chica «impulsiva, que tenga carácter y que sepa llevarme, que no es fácil». En cuanto se vieron las caras frente a la barra se dieron cuenta de que se sonaban y se habían visto antes. Pasaron a la mesa y se pusieron a hablar hasta que cayeron en la cuenta de que se conocían de verse en un bar de Chueca. «Pero esto tiene mucho más caché», bromearon.

Una vez que se tenían localizadas empezaron a hablar de sus amigas en común y de cotilleos varios. «En el mundo de las bolleras hay mucho salseo», reconoció Sofía, «porque la novia de una es la ex de otra y hay un follón...». Luego la conversación subió un poco de tono cuando empezaron a leerse las preguntas de unas tarjetas: «¿Qué te da morbo?», preguntó María. Sofía, más atrevida y descarada, empezó a reírse y contestó sin pelos en la lengua: «Que la persona sea un poco guarrilla». Al final, y aunque todo parecía sobre ruedas, Sofía no quiso tener una segunda cita con María, aunque le cayó muy bien: «Mi prototipo de chica es más exagerada, llena de tatuajes».

Poco después llegó Silver, un joven granadino de 18 años que trabaja en el negocio familiar: una cueva flamenca en el Albaicín. Su pareja fue Ana, una andaluza de 19 años que se presentó contando lo mucho que le gustaba el cante y el baile. La cita no empezó con buen pie, pues él le había confesado a Sobera que lo que más valoraba de una mujer eran «los glúteos» y dijo que el de Ana solo llegaba a un 6.

Pese a ello, se sentaron a cenar y tuvieron una conversación fluida y con muchos puntos en común. Se notaba que a Silver no le interesaba nada su pareja, por lo que quiso permitirse algún que otro exceso verbal con ella, aunque sin llegar a la falta de respeto. Hablaron largo rato sobre flamenco y, de pronto, apareció en «First Dates» El Arrebato para presentar su último tema.

Se levantaron y bailaron durante la actuación, aunque a Silver la pareció que Ana bailaba «muy mal». Cuando se bajó del escenario, El Arrebato se acercó a su mesa y les regalo dos entradas para que fuesen juntos a uno de sus conciertos. Ambos aseguraron que irían, dando a entender que la cita iba bien y tendría un final feliz. Pero el desenlace fue muy distinto.

Ana dijo que quería tener una segunda con Silver, pero él dijo que no: «Tienes cara de mona». Ella no daba crédito a lo que oía y se quedó fuertemente dolida. «Te estás perdiendo a lo mejor de España», el advirtió, «y me alegro de que no quieras, porque no eres tan guapo». Silver, más chulo que nadie, volvió a la carga: «Tienes cara de mona y más cejas que patillas Curro Jiménez». Ana, indignada con sus palabras, se levantó de la silla y se fue: «¡Ni me voy a despedir de ti!».